# ELN desafía al Estado: paro armado de 72 horas reaviva tensión en Colombia

La guerrilla anuncia un cese forzado de movilidad en protesta por la “injerencia” de Estados Unidos

Fecha registrada: 2025-12-13T11:01:58.532Z
Actualización editorial: 2025-12-13T11:01:58.532Z
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## Resumen

El Ejército de Liberación Nacional anunció un paro armado de 72 horas en todo el territorio colombiano, entre el 14 y el 17 de diciembre, como protesta contra lo que denomina un “plan neocolonial” de Estados Unidos y supuestas amenazas de intervención militar. La guerrilla llamó a la población a no movilizarse por carreteras ni ríos navegables y a no “mezclarse” con la Fuerza Pública, mientras el Gobierno respondió con el despliegue de tropas y un llamado a no acatar órdenes de grupos ilegales, en medio de un proceso de paz suspendido y un clima de creciente tensión.

El anuncio de un paro armado de 72 horas por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), entre el 14 y el 17 de diciembre, añadió un nuevo elemento de tensión a la ya frágil seguridad en Colombia. La guerrilla afirma que la medida es una “protesta” contra una supuesta nueva fase del “plan neocolonial” del presidente estadounidense Donald Trump y contra amenazas de intervención militar de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

## Qué implica el paro armado anunciado por el ELN

En su comunicado, el ELN declara que el paro regirá desde las 6:00 de la mañana del 14 de diciembre hasta la misma hora del 17, y pide expresamente a la población abstenerse de viajar por carreteras y ríos navegables durante todo el periodo. También exige que los civiles no se “mezclen” con miembros de la Fuerza Pública “para evitar accidentes”. Al mismo tiempo, sostiene que sus “unidades de control de vías respetarán a los civiles y sus bienes”, aunque advierte que actuará contra quienes considere “saboteadores”.

La guerrilla insiste en que las labores en espacios internos —como hogares, fincas o instalaciones empresariales— pueden desarrollarse con normalidad, pero mantiene la recomendación de no usar las vías públicas durante las 72 horas. El mensaje busca, según la propia organización, “romper el secreto militar” para advertir de antemano a la población civil sobre posibles acciones armadas.

## Zonas y departamentos en mayor riesgo

Aunque el ELN habla de un paro “a nivel nacional”, el impacto real tiende a concentrarse en los territorios donde la organización conserva presencia armada y capacidad de intimidación. Históricamente, anuncios similares se han traducido en amenazas, panfletos, grafitis, restricciones a la movilidad y, en algunos casos, ataques selectivos a vehículos que desoyen las órdenes en regiones como Arauca y el Catatumbo (Norte de Santander), el Chocó —particularmente sobre los ríos Atrato y Baudó—, el sur de Bolívar y el Magdalena Medio, así como zonas rurales de Cauca, Nariño y el nordeste y Bajo Cauca antioqueño.

En estos corredores, donde confluyen cultivos ilícitos, minería ilegal y rutas del narcotráfico, la amenaza de un paro armado puede reducir drásticamente el transporte de carga y de pasajeros, paralizar rutas fluviales usadas por comunidades indígenas y afrodescendientes, y aumentar la sensación de indefensión en cascos urbanos intermedios. En grandes ciudades como Bogotá, Medellín o Cali, la experiencia de paros anteriores indica que la movilidad tiende a mantenerse, aunque con refuerzos de seguridad y un efecto psicológico que vacía parcialmente las carreteras intermunicipales.

## Respuesta del Gobierno y tensiones con Estados Unidos

El Ministerio de Defensa, en cabeza de Pedro Sánchez, calificó el anuncio como un “constreñimiento criminal” y afirmó que el ELN es un cartel del narcotráfico y el terrorismo que persiste en amenazar a comunidades, niños, mujeres y campesinos. El ministro aseguró que “todas las capacidades” de las Fuerzas Militares y de la Policía están desplegadas y en máxima alerta para “neutralizar la amenaza” y garantizar que la temporada de fin de año transcurra en paz. Reiteró, además, que siguen vigentes recompensas millonarias por integrantes del comando central del grupo, incluido alias “Pablito”.

El trasfondo inmediato del anuncio es el endurecimiento del discurso de Washington frente a Bogotá. El comunicado del ELN menciona directamente a Trump y presenta el paro como respuesta a su retórica sobre operaciones antinarcóticos en el Caribe y la advertencia de que el presidente Gustavo Petro sería el “siguiente” después de Nicolás Maduro, lo que la guerrilla describe como “injerencia imperialista” y “saqueo” de los recursos naturales colombianos.

## Diálogos de paz en suspenso y capacidad real de daño

El paro armado se produce en un momento en que el proceso de paz con el ELN permanece congelado. Los diálogos, iniciados en el actual gobierno bajo la bandera de la “paz total”, fueron suspendidos en enero tras fuertes enfrentamientos entre la guerrilla y otro grupo armado en el noreste del país, que dejaron más de cien muertos y alrededor de 55.000 desplazados. Aun así, los principales comandantes han reiterado en los últimos días su disposición a retomar las conversaciones, siempre que se respeten los acuerdos alcanzados en rondas previas.

Expertos en conflicto coinciden en que el ELN mantiene unos pocos miles de combatientes, con un mando federalizado y una mezcla de fuentes de financiación legales e ilegales, pero también reconocen que ha perdido espacio frente a otros grupos en departamentos como Chocó y el sur de Bolívar, mientras fortalece su retaguardia en territorio venezolano. Esto sugiere que su capacidad de “parar” efectivamente todo el país es limitada, aunque sí puede generar graves afectaciones en corredores específicos y profundizar la sensación de inseguridad en regiones ya golpeadas.

## Impactos en la vida cotidiana y llamados a la calma

En términos de seguridad y movilidad, el principal efecto probable será la reducción voluntaria de viajes por miedo a represalias, el aumento de retenes militares en carreteras estratégicas y la alteración de rutas de transporte de carga, combustibles y alimentos en zonas de alto riesgo. Comerciantes y transportadores suelen enfrentar pérdidas millonarias en contextos de paros armados, sobre todo en épocas de alta actividad económica como la campaña navideña.

Organizaciones sociales y de derechos humanos han advertido históricamente que estos anuncios incrementan el riesgo de violaciones tanto por parte de actores ilegales como en eventuales abusos de la Fuerza Pública. De ahí los llamados a que el Estado priorice la protección de la población civil, garantice información clara y coordinada, y evite respuestas desproporcionadas. En el corto plazo, la clave será si el mensaje del Gobierno logra transmitir suficiente confianza para que la ciudadanía mantenga, con precaución, sus actividades esenciales, o si el temor a quedar atrapados entre fuego cruzado termina vaciando las vías en amplias zonas del país.

## Resumen ampliado

El ELN decretó un paro armado nacional de 72 horas, desde la mañana del 14 hasta el 17 de diciembre, presentado como una protesta contra la “intervención imperialista” y una nueva fase del “plan neocolonial” del presidente estadounidense Donald Trump. La organización ordenó evitar desplazamientos por vías terrestres y ríos, advirtió contra quienes considere “saboteadores” y aseguró que sus “unidades de control de vías” respetarán a los civiles, permitiendo solo actividades internas. El Ministerio de Defensa respondió calificando el anuncio como “constreñimiento criminal” y anunciando el despliegue de todas las capacidades militares y policiales para mantener el control territorial. En paralelo, los diálogos de paz con el ELN siguen suspendidos tras enfrentamientos que dejaron más de cien muertos y decenas de miles de desplazados, mientras analistas señalan que el impacto del paro será desigual y se concentrará en corredores donde la guerrilla mantiene presencia histórica.

## Fuentes y referencias

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