# El planeta “super‑hinchado” WASP‑107b pierde una inmensa nube de helio ante los ojos del James Webb

El telescopio espacial revela cómo un gigante de baja densidad se evapora y reescribe la historia de los exoplanetas

Fecha registrada: 2025-12-13T23:01:32.061Z
Actualización editorial: 2025-12-13T23:01:32.061Z
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## Resumen

El telescopio espacial James Webb ha observado una gigantesca nube de helio escapando del exoplaneta WASP‑107b, un mundo gaseoso extremadamente poco denso ubicado a unos 210 años luz. La señal, detectada antes, durante y después del tránsito, muestra una atmósfera extendida que se derrama en forma de colas de gas y ofrece pistas clave sobre por qué el planeta es tan “hinchado” y cómo los exoplanetas pierden masa con el tiempo. El hallazgo ayuda a entender la evolución de mundos cercanos a sus estrellas y hasta qué punto procesos similares pueden condicionar la futura habitabilidad de planetas más pequeños.

El exoplaneta WASP‑107b se ha convertido en uno de los mejores laboratorios del cosmos para estudiar cómo se evaporan las atmósferas planetarias. Observaciones recientes con el telescopio espacial James Webb han revelado una inmensa nube de helio que se escapa de este mundo gaseoso y rodea a la estrella anfitriona, en una escena que permite ver, por primera vez con tanto detalle, la pérdida de atmósfera de un planeta lejano.

## Qué observó exactamente el James Webb

El hallazgo procede de una observación continua de un tránsito de WASP‑107b, en la que Webb siguió cómo el planeta y su atmósfera bloqueaban la luz de la estrella. Con el modo de espectroscopia de baja resolución NIRISS‑SOSS, el equipo detectó una fuerte absorción en la longitud de onda característica del helio, no solo durante el tránsito, sino también una hora y media antes y después. Esto indica que el gas forma un envoltorio y colas que se extienden hasta casi diez veces el radio del planeta, adelantándose y quedando rezagadas a lo largo de la órbita, como un cometa gigantesco de helio.

La observación se obtuvo en una sola sesión de varias horas y los resultados se publicaron en 2025, consolidando a WASP‑107b como caso de referencia para estudiar la fuga de atmósferas en exoplanetas gaseosos muy cercanos a sus estrellas.

## Un planeta hinchado como un globo

WASP‑107b orbita una estrella relativamente fría a solo unos millones de kilómetros, completando una vuelta en menos de seis días. Tiene un tamaño similar al de Júpiter, pero solo alrededor de una décima parte de su masa, lo que lo convierte en uno de los planetas más poco densos conocidos, un auténtico “super‑hinchado”.

Para explicar esta estructura tan inflada, otros equipos han analizado el espectro de transmisión del planeta con el instrumento NIRSpec de Webb. Allí han identificado vapor de agua, dióxido y monóxido de carbono, así como metano en cantidades miles de veces menores de lo que predeciría el equilibrio químico, además de dióxido de azufre. Los modelos indican que el interior del planeta es más caliente de lo esperado —probablemente por calentamiento de marea debido a una órbita ligeramente elíptica— y que su núcleo es más masivo de lo que se pensaba.

En paralelo, los datos centrados en el helio han revelado también agua y compuestos como amoniaco, pero prácticamente nada de metano, lo que refuerza la imagen de una atmósfera muy mezclada y calentada desde dentro.

## Cómo se escapa la atmósfera

La clave de la fuga atmosférica está en la combinación de una gravedad superficial débil y una intensa radiación de la estrella. La luz de alta energía calienta las capas superiores de la atmósfera, ioniza parte del gas y empuja los átomos de helio a un estado excitado detectable. Ese gas caliente se expande, alcanza grandes alturas y termina fluyendo hacia el espacio en un viento planetario supersónico que Webb ha podido cartografiar a lo largo de la órbita.

Como la atmósfera está tan extendida, el gas comienza a atenuar la luz de la estrella incluso antes de que el disco del planeta la oculte, y sigue haciéndolo después del tránsito. Con el tiempo, ese escape continuo puede arrancar una fracción significativa del envoltorio gaseoso de WASP‑107b.

## Qué nos enseña sobre la evolución y la habitabilidad

WASP‑107b no es un mundo habitable: es demasiado caliente y gaseoso. Sin embargo, su comportamiento ofrece pistas decisivas sobre el destino de muchos exoplanetas cercanos a sus estrellas. Los modelos sugieren que planetas inicialmente similares podrían perder buena parte de su hidrógeno y helio y terminar convertidos en mini‑Neptunos más compactos o incluso en supertierras rocosas.

Comprender cuánta atmósfera puede retener un planeta bajo una irradiación intensa es esencial para evaluar la posible habitabilidad de mundos más pequeños en sistemas parecidos. Estudios como este permiten estimar si un planeta rocoso interior podría conservar una envoltura protectora de gas y agua líquida o si, por el contrario, la misma “metamorfosis” que hoy vemos en WASP‑107b acabaría desnudándolo y volviéndolo estéril.

## Resumen ampliado

Recientes observaciones con el telescopio espacial James Webb han permitido seguir, casi en tiempo real, la evaporación de la atmósfera de WASP‑107b, un exoplaneta de tipo “Neptuno templado” con densidad extremadamente baja. Utilizando espectroscopia en el infrarrojo cercano, un equipo internacional midió una intensa absorción de helio que se extiende decenas de radios planetarios y comienza incluso antes de que el planeta cruce el disco de su estrella. Estudios complementarios con otros instrumentos de Webb han identificado vapor de agua, monóxido y dióxido de carbono, trazas muy escasas de metano y otras moléculas, lo que apunta a un interior mucho más caliente y a un núcleo más masivo de lo que se pensaba. A partir de estas pruebas, los astrónomos concluyen que la combinación de baja gravedad, atmósfera inflada y fuerte irradiación estelar está impulsando una pérdida atmosférica intensa, clave para comprender la evolución de exoplanetas y la posible supervivencia de atmósferas en mundos potencialmente habitables.

## Fuentes y referencias

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