# Estados Unidos intercepta un segundo petrolero frente a Venezuela y eleva la presión sobre la “flota en la sombra”

La captura del buque Centuries profundiza el cerco a PDVSA y abre un choque legal en alta mar

Fecha registrada: 2025-12-20T23:02:45.082Z
Actualización editorial: 2025-12-20T23:02:45.082Z
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## Resumen

Estados Unidos interceptó en aguas internacionales frente a Venezuela un segundo buque petrolero vinculado a exportaciones de crudo venezolano, tras la previa incautación del supertanquero Skipper y en el marco del “bloqueo total” ordenado por Donald Trump contra tanqueros sancionados. El caso del buque Centuries expone el funcionamiento de la “flota en la sombra” que transporta petróleo de países sancionados y amenaza con agravar el desplome de las exportaciones de PDVSA, reducir los ingresos del gobierno de Nicolás Maduro y añadir volatilidad al mercado petrolero global, mientras Caracas denuncia “piratería” y expertos alertan sobre los riesgos legales de extender sanciones más allá de sus fronteras.

Las fuerzas de Estados Unidos interceptaron hoy en aguas internacionales, frente a la costa de Venezuela, un segundo buque petrolero vinculado a exportaciones de crudo venezolano, en aplicación del reciente “bloqueo total y completo” ordenado por Donald Trump contra los tanqueros sancionados. La operación, que se suma a la incautación del supertanquero Skipper el 10 de diciembre, profundiza el cerco marítimo sobre PDVSA y eleva las tensiones militares en el Caribe.

## Qué se sabe del buque detenido

Según funcionarios estadounidenses, el buque detenido es el petrolero Centuries, con bandera de Panamá, que transportaba alrededor de 1,8 millones de barriles de crudo Merey de PDVSA con destino declarado en Asia, probablemente China. El barco habría operado recientemente bajo un nombre falso y habría apagado o manipulado su sistema de identificación automática para ocultar escalas previas en puertos venezolanos. Fuentes militares señalan que la Guardia Costera lideró un “abordaje consentido”, mientras Caracas afirma que se trató de una incursión armada sin jurisdicción alguna.

La intercepción del Centuries reproduce el patrón de la operación contra el Skipper: buques que aparentan ser transportistas comerciales ordinarios, pero que según Washington forman parte de una red opaca de transporte de crudo sancionado, con rutas que combinan el Caribe, el Atlántico y destinos finales en Asia.

## Cómo opera la “flota en la sombra”

La llamada “flota en la sombra” es una red de viejos tanqueros, a menudo con historial de incidentes y aseguradoras de bajo perfil, que transportan crudo de países bajo sanciones, como Venezuela, Irán o Rusia. Estos barcos cambian con frecuencia de nombre, propietario y bandera, apagan el AIS para navegar “a oscuras”, falsifican posiciones mediante suplantación de señales y realizan trasbordos barco a barco cerca de islas caribeñas o en puntos remotos del Atlántico. Analistas de tráfico marítimo estiman que decenas de estos buques operan frente a Venezuela, muchos ya sancionados y algunos falsamente abanderados, creando un circuito paralelo de comercio opaco que evade sanciones y normas de seguridad.

Estos esquemas permiten a PDVSA colocar crudo con fuertes descuentos en mercados como China, pero elevan el riesgo de accidentes y derrames, al operar fuera de los estándares habituales de clasificación, seguro e inspección. Hasta ahora, la mayoría de estos movimientos se había realizado sin interferencia directa de fuerzas navales; la toma del Skipper y ahora del Centuries indica que esa tolerancia se ha agotado.

## Golpe adicional a las exportaciones de PDVSA

La captura del Centuries llega en un momento en que la primera incautación, la del Skipper, ya había paralizado buena parte de las salidas de crudo venezolano. Tras el anuncio del bloqueo de todos los buques sancionados, numerosos tanqueros permanecen fondeados cerca de puertos como Jose y Amuay, a la espera de instrucciones de sus propietarios y fletadores. Comerciantes reportan descuentos récord para el crudo Merey, mientras algunos compradores asiáticos suspenden o desvían cargamentos por temor a futuros decomisos y a que los seguros no cubran incidentes vinculados con sanciones. Todo ello reduce de forma inmediata el flujo de caja de PDVSA y, por extensión, los ingresos fiscales del gobierno de Nicolás Maduro, ya de por sí golpeados por años de crisis y sanciones.

En los mercados internacionales, el endurecimiento del cerco a Venezuela se traduce en una prima de riesgo adicional sobre el crudo, con subidas inmediatas tras cada anuncio de incautación o medida punitiva. Aunque el volumen venezolano es relativamente pequeño frente a la oferta global, su desaparición parcial tensiona nichos específicos de crudos pesados utilizados por refinerías especializadas.

## Reacciones de Caracas, Washington y la región

El gobierno venezolano calificó las incautaciones de “piratería de Estado” y “bloqueo naval ilegal”, y anunció que llevará el caso del Centuries al Consejo de Seguridad de la ONU, como ya hizo con el Skipper. Caracas denuncia que Estados Unidos utiliza acusaciones de narcotráfico y terrorismo para justificar una campaña de asfixia económica y un virtual embargo petrolero. Desde Washington, la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional sostienen que las operaciones son acciones de “cumplimiento de la ley” dirigidas contra una red de financiación del narcoterrorismo y prometen más abordajes en las próximas semanas. Gobiernos de la región, como Brasil y México, han advertido sobre el riesgo de una escalada militar y de una catástrofe humanitaria en Venezuela si el bloqueo se acompaña de un endurecimiento adicional de sanciones.

Juristas marítimos señalan que abordar buques comerciales en alta mar, fuera de supuestos de piratería o tráfico de armas, exige un sustento jurídico sólido y, en general, la anuencia del Estado de bandera. Temen que esta interpretación expansiva de las sanciones erosione la libertad de navegación y encarezca estructuralmente el petróleo.

## Resumen ampliado

La intercepción del petrolero Centuries por fuerzas estadounidenses en alta mar, cerca de la costa venezolana, marca la segunda operación de este tipo en pocas semanas y supone una nueva vuelta de tuerca a la campaña de presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro. El buque, cargado con crudo Merey de PDVSA con destino asiático, habría recurrido a tácticas típicas de la llamada “flota en la sombra”, como cambios de identidad y maniobras opacas de seguimiento, que Washington vincula a redes de evasión de sanciones. Este endurecimiento, sumado a la incautación del supertanquero Skipper y al bloqueo de tanqueros sancionados, está dejando buques varados, descuentos récord y un recorte inmediato de ingresos para Caracas. Mientras Venezuela habla de “piratería” y acude a la ONU, juristas y analistas energéticos advierten de tensiones legales y de un aumento de la prima de riesgo en el mercado petrolero.

## Fuentes y referencias

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