# El fin de New START: el mundo entra en una era sin límites para los arsenales nucleares

La expiración del último tratado entre Washington y Moscú reabre el fantasma de una nueva carrera armamentista

Fecha registrada: 2026-02-05T23:02:06.134Z
Actualización editorial: 2026-02-05T23:02:06.134Z
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## Resumen

Con la expiración de New START, Estados Unidos y Rusia quedan por primera vez en más de medio siglo sin límites legalmente vinculantes a sus arsenales nucleares estratégicos, poniendo fin al último pilar del control bilateral de armas. La ONU califica el momento de “grave” y China, Rusia y la Casa Blanca cruzan mensajes que combinan llamadas al diálogo con señales de desconfianza, mientras expertos alertan de riesgos crecientes para la seguridad global, el régimen de no proliferación y la posición de los países no nucleares.

La expiración del tratado New START entre Estados Unidos y Rusia marca un punto de inflexión en la arquitectura de seguridad global. Por primera vez en más de medio siglo no existen límites jurídicamente vinculantes a los arsenales estratégicos de las dos principales potencias nucleares, justo cuando la ONU advierte que el riesgo de uso de estas armas es el más alto en décadas.

## Qué limitaba realmente New START

Firmado en 2010 y en vigor desde 2011, New START obligaba a Washington y Moscú a no superar las 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas, un máximo de 700 misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos pesados desplegados, y hasta 800 lanzadores desplegados y no desplegados.

El tratado establecía además un sofisticado régimen de transparencia: notificaciones casi en tiempo real sobre movimientos de sistemas estratégicos, intercambios de datos dos veces al año y hasta 18 inspecciones in situ anuales por cada parte. Estas medidas permitían verificar el cumplimiento y reducían el riesgo de errores de cálculo basados en suposiciones sobre la fuerza del adversario.

Sin embargo, las inspecciones se suspendieron en 2020 por la pandemia y nunca se reanudaron. En 2023, Rusia anunció que “suspendía” su participación, dejó de compartir datos y notificaciones, pero afirmó seguir respetando de facto los límites numéricos, algo que Estados Unidos corroboró en términos generales.

## Por qué el tratado no se renovó

New START fue prorrogado una vez, hasta 2026, el máximo que permitía su propio texto. Cualquier fórmula para mantenerlo vivo exigía un acuerdo político adicional entre Moscú y Washington en un contexto marcado por la invasión rusa de Ucrania, sanciones masivas y ruptura de canales diplomáticos.

En 2025, Vladímir Putin ofreció seguir observando los límites del tratado durante un año más, hasta 2027, si Estados Unidos se comprometía a hacer lo mismo y evitaba pasos que, a juicio ruso, alteraran el equilibrio estratégico, como la expansión de la defensa antimisiles. Washington no dio una respuesta formal.

La administración de Donald Trump defendió la necesidad de un acuerdo “más moderno y amplio” que incorporara también a China, cuya fuerza nuclear está creciendo, pero no concretó una propuesta negociadora ni priorizó una extensión técnica de New START.

## Reacciones de la ONU, Rusia, China y la Casa Blanca

El secretario general de la ONU calificó la expiración como un “grave momento” para la paz y la seguridad internacionales y urgió a ambos países a volver “sin demora” a la mesa de negociación para acordar un marco sucesor con límites verificables.

Rusia expresó “regret” por el final del último tratado, recordó que había ofrecido conservar temporalmente los topes y aseguró que seguirá actuando “con prudencia”, aunque advirtió que responderá de forma “decisiva” ante posibles amenazas a su seguridad.

China, por su parte, declaró que lamenta la expiración de New START, subrayó su importancia para la estabilidad estratégica global y llamó a Estados Unidos a responder positivamente a la propuesta rusa y a reanudar cuanto antes el diálogo sobre estabilidad estratégica. Al mismo tiempo, reiteró que su arsenal es muy inferior y que no participará en negociaciones de desarme en pie de igualdad con Washington y Moscú.

Desde la Casa Blanca, el mensaje oficial insiste en que Trump buscará un nuevo pacto más comprehensivo, incluyendo a China, y que definirá “en su propio calendario” el rumbo del control de armas, mientras el Pentágono y el Estado Mayor reevalúan la postura nuclear estadounidense.

En paralelo, Washington y Moscú acordaron restablecer canales de comunicación militar de alto nivel por primera vez en más de cuatro años, con el objetivo de reducir riesgos de incidentes y malentendidos, especialmente en el teatro ucraniano.

## Riesgos y escenarios para el orden internacional y los países no nucleares

Sin límites vinculantes ni mecanismos de verificación, Estados Unidos y Rusia pueden, en teoría, aumentar rápidamente el número de ojivas desplegadas “subiendo” cabezas almacenadas a misiles existentes o acelerando nuevos sistemas. Expertos advierten que esto podría desencadenar una carrera armamentista en la que China, ya embarcada en una expansión de su fuerza nuclear, se vería incentivada a acelerar su programa.

El fin de New START también erosiona el régimen de no proliferación basado en el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), cuyo “gran pacto” descansa en que los Estados con armas nucleares reduzcan progresivamente sus arsenales mientras el resto renuncia a desarrollarlos. El mensaje hacia los países no nucleares es preocupante: menos transparencia, más inseguridad y mayor riesgo de coerción estratégica por parte de las potencias nucleares.

Analistas de control de armas describen tres escenarios principales: una prolongación informal de los límites de New START acompañada de un nuevo diálogo estratégico; la negociación, más ambiciosa pero compleja, de un marco multilateral que incorpore a otras potencias nucleares; o una ruptura abierta con aumentos de fuerzas, despliegue de nuevas armas y debilitamiento acelerado del orden internacional basado en normas. El restablecimiento del diálogo militar de alto nivel ofrece una rara oportunidad para inclinar la balanza hacia los dos primeros caminos antes de que la inercia de la desconfianza imponga el tercero.

## Resumen ampliado

La expiración de New START elimina los topes verificables que desde 2011 limitaban a Estados Unidos y Rusia a 1.550 ojivas estratégicas desplegadas y 700 sistemas lanzadores, apoyados en inspecciones in situ y amplios intercambios de datos. El tratado llegó debilitado por la suspensión de inspecciones desde 2020, la retirada parcial rusa en 2023 y la incapacidad de ambos gobiernos para acordar un marco sucesor, pese a la oferta de Moscú de respetar los límites un año más y al interés declarado de Washington en un acuerdo “más amplio” que incluya a China. La ONU y Pekín expresan “grave preocupación” y “regret”, mientras Moscú lamenta el final del pacto pero promete salvaguardar su seguridad y la Casa Blanca insiste en negociar desde una posición de fuerza. El restablecimiento del diálogo militar de alto nivel entre Washington y Moscú abre una estrecha ventana para evitar una carrera armamentista abierta.

## Fuentes y referencias

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