# Petro rompe con el Banco de la República y abre una crisis sobre la independencia del Emisor

La ruptura institucional se mezcla con ataques a su exministro de Hacienda y tensiones electorales

Fecha registrada: 2026-04-03T23:01:41.473Z
Actualización editorial: 2026-04-03T23:01:41.473Z
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## Resumen

El aumento de la tasa de interés del Banco de la República al 11,25 % detonó la ruptura pública entre el gobierno de Gustavo Petro y la junta del Emisor, luego de que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonara la sesión y anunciara en solitario la decisión, prometiendo no volver a la junta. Al mismo tiempo, el presidente intensificó sus ataques en redes contra su exministro de Hacienda José Antonio Ocampo, a quien culpa del déficit fiscal y de haber sugerido el nombramiento de Olga Lucía Acosta, codirectora que ha defendido la autonomía del banco. Economistas, exfuncionarios y la oposición consideran que el episodio pone en riesgo la independencia del banco central, la estabilidad macroeconómica y agrava la polarización en plena campaña presidencial.

## Un aumento de tasas que desata una ruptura inédita

La reciente decisión del Banco de la República de elevar su tasa de referencia en un punto porcentual, hasta el 11,25 %, para frenar una inflación que se ha alejado nuevamente de la meta del 3 %, encendió una tormenta política en Bogotá. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la reunión de la junta directiva antes de que concluyera, convocó una rueda de prensa paralela y anunció por su cuenta el incremento, cuarenta minutos antes del comunicado oficial. Acto seguido, declaró que el Gobierno se retiraba de la junta “hasta que el órgano entienda la realidad económica y social del país”, acusando al Emisor de seguir las encuestas de analistas y de representar una “economía rentista” enfrentada a la “economía real” que dice defender el Ejecutivo.

El gerente del Banco, Leonardo Villar, confirmó después el alza y defendió la independencia de los codirectores, subrayando que su mandato constitucional es preservar el poder adquisitivo de la moneda y que un endurecimiento monetario no favorece necesariamente a los bancos, que también pagan más por su fondeo.

## Petro contra su exministro y la mayoría de la junta

La reacción presidencial se trasladó de inmediato a las redes. Petro ha insistido en X en que la mayoría de la junta actúa como una oposición política, al servicio de los “dueños de la deuda pública”, y que su objetivo es quebrar o matar la economía colombiana. En esa narrativa, el alza de tasas se convierte en una maniobra de élites financieras para frenar su proyecto y castigar el aumento de más de 23 % en el salario mínimo.

Al mismo tiempo, el presidente intensificó sus ataques personales contra su primer ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo. En una serie de mensajes lo acusó de haber creado un déficit fiscal “innecesario” al mantener subsidios a los combustibles heredados y de haber sugerido el nombramiento de Olga Lucía Acosta en la junta, a quien ahora señala como responsable de impedirle una mayoría alineada con el Gobierno.

Ocampo respondió defendiendo a Acosta y recordando que los codirectores nombrados por un presidente no son funcionarios del Gobierno sino autoridades independientes que deben decidir según criterios técnicos. Además, firmó una carta de cientos de economistas que expresan “profunda preocupación” por la ruptura y respaldan la institucionalidad del banco central.

## Riesgos institucionales y económicos

Excodirectores y exgerentes del Banco de la República describen el episodio como inédito desde la Constitución de 1991, que blindó la autonomía del Emisor precisamente para evitar presiones de corto plazo de los gobiernos sobre la política monetaria. Gerardo Hernández advierte que la ausencia deliberada del ministro en las próximas reuniones podría incluso desencadenar procesos disciplinarios y, en el extremo, dejar paralizada la toma de decisiones en un ciclo de alzas que los técnicos consideran necesario mientras la inflación no converja al rango meta.

Analistas como Juan Ricardo Ortega y Roberto Steiner ven detrás de la ofensiva oficial una estrategia para trasladar a la junta la responsabilidad por el encarecimiento del crédito, cuando buena parte del aumento del costo de la deuda obedece al déficit fiscal y al mayor riesgo percibido por los mercados. Ese choque, señalan, puede elevar las primas de riesgo, presionar el tipo de cambio y, paradójicamente, obligar a mantener tasas altas durante más tiempo.

## La oposición capitaliza el choque en plena campaña

Sectores de oposición han encontrado en la crisis del Emisor un nuevo frente contra el Gobierno. La senadora María Fernanda Cabal citó a economistas que atribuyen el aumento de los intereses hipotecarios al endeudamiento público más que a la tasa del banco central y pidió a la Procuraduría investigar la conducta del ministro Ávila. El expresidente Álvaro Uribe, por su parte, defendió la trayectoria de Ocampo a la vez que volvió a criticar la reforma tributaria aprobada bajo su gestión.

Con las presidenciales a la vuelta de la esquina y el candidato del oficialismo liderando las encuestas, el Gobierno busca presentar la disputa como una batalla entre “pueblo” y “banqueros”, mientras que sus críticos la leen como un intento de someter a una institución clave del Estado.  El desenlace de esta confrontación definirá no solo el margen de maniobra de la próxima administración, sino la credibilidad de la arquitectura económica que Colombia construyó en las últimas tres décadas para contener la inflación y aislar la política monetaria de las presiones electorales.

## Resumen ampliado

La decisión de la junta del Banco de la República de subir la tasa de interés en 100 puntos básicos, hasta el 11,25 %, para contener una inflación que volvió a repuntar, fue el detonante de una escalada política sin precedentes. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, se retiró de la reunión de política monetaria, filtró el resultado antes del anuncio oficial y declaró rota la relación del Gobierno con el Emisor, acusando a la mayoría de la junta de estar capturada por intereses financieros y de ignorar la “economía real”. El presidente Petro reforzó el choque desde su cuenta en X, señalando que el banco quiere “quebrar” o “matar” la economía y responsabilizando a su exministro José Antonio Ocampo del déficit y de un nombramiento que le impide controlar la junta. La respuesta de Ocampo, del gerente Leonardo Villar y de numerosos analistas ha sido defender la autonomía del banco y advertir sobre los riesgos institucionales y económicos de boicotear la junta en la antesala de las elecciones presidenciales de 2026.

## Fuentes y referencias

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