# Renuncia de Carlos Carrillo agita debate sobre neutralidad del Estado en plena campaña

Salidas en UNGRD y Agencia de Tierras reavivan alerta por uso político de la burocracia

Fecha registrada: 2026-06-05T23:06:26.303Z
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## Resumen

El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, presentó su renuncia tras ser suspendido por la Procuraduría por presunta participación en política, luego de cuestionar públicamente la candidatura presidencial de Abelardo de la Espriella. Su salida se suma a la del director de la Agencia Nacional de Tierras, Felipe Harman, quien dejó el cargo para vincularse a la campaña de Iván Cepeda. El episodio reabre el debate sobre la neutralidad del aparato estatal en vísperas de la segunda vuelta del 21 de junio y plantea interrogantes sobre la estabilidad institucional en áreas sensibles como la gestión del riesgo y la política de tierras.

La renuncia de Carlos Carrillo a la dirección de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) añade un nuevo capítulo a la ya tensa campaña presidencial colombiana. El funcionario dejó el cargo pocos días después de que la Procuraduría lo suspendiera de manera provisional por presunta participación en política, al considerar que sus señalamientos contra la candidatura de Abelardo de la Espriella cruzaron la línea que separa la opinión técnica de la militancia electoral.

La investigación disciplinaria se sustenta en declaraciones en las que Carrillo habría descrito el proyecto de De la Espriella como “abiertamente fascista”. Para el Ministerio Público, un director de agencia nacional no puede descalificar de esa forma a un candidato en plena contienda, pues la Constitución y el régimen disciplinario exigen neutralidad a los servidores públicos, en especial a quienes administran recursos estratégicos y manejan exposición mediática.

Desde el gobierno, la respuesta ha oscilado entre el respeto formal a la competencia de la Procuraduría y la crítica velada. Voces cercanas al Ejecutivo sostienen que Carrillo hablaba como ciudadano ante un proyecto que considera riesgoso para la democracia y recuerdan que la misma Procuraduría ha sido cuestionada en el pasado por decisiones percibidas como selectivas. Aun así, en la Casa de Nariño reconocen que su permanencia suspendido al frente de la UNGRD era políticamente insostenible a pocas semanas de la segunda vuelta.

La oposición, por su parte, celebra la suspensión y posterior renuncia como una señal de que “no todo el Estado puede estar en campaña” del candidato de izquierda, Iván Cepeda. Sectores cercanos a De la Espriella afirman que la UNGRD se había convertido en “plataforma de gobierno” y presentan el caso como prueba de que el oficialismo pretende usar el miedo a los desastres para influir en el voto, lo que el propio Carrillo niega.

El episodio se lee también a la luz de otra salida sonada: la de Felipe Harman, hasta hace poco director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT). Harman dejó el cargo para incorporarse abiertamente a la campaña de Cepeda, en un movimiento que el propio gobierno presentó como ejercicio de transparencia: primero se renuncia, luego se hace política. No obstante, críticos recuerdan que ya existían cuestionamientos sobre el uso de la ANT para fortalecer bases clientelares y que su retiro obedece tanto a cálculos electorales como a tensiones internas.

Para expertos en derecho administrativo consultados, la clave está en diferenciar entre el derecho de los servidores a participar en política —previo retiro del cargo— y la prohibición tajante de utilizar el cargo, los recursos o la investidura para favorecer o afectar candidaturas. Señalan que la renuncia de Harman se ubica en el primer terreno, mientras que las expresiones públicas de Carrillo, emitidas todavía como director de la UNGRD, se acercan al segundo, aunque advierten que el límite entre libertad de expresión y proselitismo es difuso y suele interpretarse con criterios políticos.

En cualquier caso, ambos hechos dañan la narrativa de neutralidad estatal en un momento particularmente sensible. De cara a la segunda vuelta entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, la percepción ciudadana de que las entidades técnicas se alinean con uno u otro proyecto erosiona la confianza en el arbitraje institucional y alimenta la idea de un Estado partido en dos, también en su burocracia.

Las consecuencias prácticas no son menores. La UNGRD está llamada a coordinar la respuesta ante lluvias intensas, deslizamientos y posibles emergencias asociadas al cambio climático. Un relevo abrupto en la dirección puede retrasar decisiones clave, frenar reformas internas destinadas a corregir escándalos pasados y generar incertidumbre entre gobernadores y alcaldes que dependen de esa entidad para financiar obras de mitigación.

En el caso de la Agencia Nacional de Tierras, la salida de Harman abre interrogantes sobre la continuidad de procesos de formalización y restitución que ya enfrentan resistencias locales. Si la ciudadanía percibe que la cabeza de la política de tierras se traslada sin solución de continuidad al comando de una campaña presidencial, la sospecha de clientelismo y utilización electoral de los programas rurales se incrementa, justo cuando el país discute cómo cerrar brechas históricas en el campo.

Al final, la cascada de movimientos en altos cargos confirma que la contienda entre Cepeda y De la Espriella no solo se libra en plazas públicas y debates televisados, sino también en los pasillos de las agencias estatales. La manera como se resuelva la investigación disciplinaria contra Carrillo, la rapidez en la designación de reemplazos y la capacidad de estas entidades para seguir operando con criterios técnicos serán pruebas decisivas para medir la solidez de la neutralidad institucional en un país acostumbrado a que la política lo impregne todo.

## Resumen ampliado

La renuncia de Carlos Carrillo a la dirección de la UNGRD, anunciada tras su suspensión por presunta participación en política, se produce en un momento de alta tensión electoral en Colombia. La Procuraduría abrió investigación disciplinaria por declaraciones en las que el funcionario calificó el proyecto político de Abelardo de la Espriella, hoy candidato a la presidencia, como “abiertamente fascista”, lo que el Ministerio Público interpreta como intervención indebida en campaña. Paralelamente, la reciente salida de Felipe Harman de la Agencia Nacional de Tierras para sumarse al equipo de Iván Cepeda alimenta la percepción de que entidades clave se mueven al ritmo de la contienda. Expertos en derecho administrativo advierten sobre una aplicación selectiva de las normas de neutralidad, mientras gobierno y oposición intercambian acusaciones. El caso abre dudas sobre la capacidad técnica y la confianza ciudadana en instituciones que deben responder a emergencias y manejar conflictos agrarios.

## Fuentes y referencias

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