{"id":477,"title":"Colombia busca a miles de desaparecidos tras el terremoto de 7,4 en el Pacífico","subtitle":"Rescate contrarreloj, toques de queda y críticas por la vulnerabilidad sísmica","content":"Un día después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia, el país amanece con un balance todavía preliminar y en constante movimiento. De acuerdo con el último reporte del Gobierno, al menos 181 personas han muerto, unas 2.595 resultaron heridas y cerca de 195 siguen oficialmente desaparecidas, aunque bases de datos ciudadanas elevan a más de 3.900 el número de personas sin localizar.\n\nLas muertes se concentran en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, mientras se multiplican las denuncias por daños severos en municipios intermedios y veredas del Pacífico y del Eje Cafetero, donde las comunicaciones siguen siendo inestables o inexistentes. En Bogotá, el sismo provocó evacuaciones masivas y daños menores en fachadas y edificaciones antiguas, sin que se reporten colapsos significativos. El epicentro, en San José del Palmar (Chocó), una zona montañosa y de difícil acceso, dificulta el despliegue de equipos y el envío de información confiable.\n\nEn ciudades como Cali y Pereira, las imágenes se repiten: edificios de apartamentos convertidos en montones de concreto, fachadas arrancadas y vehículos aplastados. Según autoridades locales, al menos 58 edificaciones colapsaron en Pereira y unas 40 en Cali. Brigadas de bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja y equipos de rescate urbanos trabajan junto a soldados y voluntarios, apoyados por perros rastreadores y maquinaria pesada. “Sabemos que el tiempo corre en contra, pero mientras haya ruido bajo los escombros no vamos a parar”, cuenta un rescatista en Cali, tras una noche de trabajo ininterrumpido.\n\nEn Quibdó, capital del Chocó, los hospitales funcionan al límite con cortes intermitentes de energía y agua. Habitantes consultados por teléfono describen barrios con viviendas de madera y bloque agrietadas o en el suelo, y puentes locales con daños visibles. Usuarios en redes sociales han denunciado que en municipios cercanos al epicentro, como San José del Palmar, la señal telefónica y de internet colapsó poco después del sismo, dejando a familias sin noticias de sus parientes.\n\nEl presidente Abelardo de la Espriella, en el cargo desde hace pocos días, declaró el desastre de carácter nacional y una emergencia para agilizar recursos y contratación de obras de recuperación. La Presidencia informó que “se movilizó todo el aparato militar y policial”, incluidos ingenieros, helicópteros y aviones de transporte, con prioridad para el corredor Cali–Pereira–Manizales y para el Pacífico chocoano. En Pereira se restringió la circulación de vehículos particulares para despejar rutas de ambulancias y maquinaria de rescate, mientras en Cali y Pereira rigen toques de queda nocturnos para prevenir saqueos y permitir el trabajo de los equipos en relativa calma.\n\nLa Cancillería y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo aseguran haber recibido ofertas de apoyo de gobiernos y organismos internacionales, que incluyen equipos de búsqueda y rescate especializados y asistencia técnica para evaluar daños estructurales. Al mismo tiempo, organizaciones humanitarias nacionales coordinan campañas de donación de agua, alimentos no perecederos y elementos de aseo, con llamados específicos a no olvidar al Chocó, uno de los departamentos históricamente más empobrecidos del país.\n\nEl terremoto volvió a exponer la vulnerabilidad sísmica de Colombia, ubicada en la convergencia de varias placas y atravesada por el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. Expertos en gestión del riesgo señalan que, pese a la existencia de un código de construcciones sismo-resistentes desde los años ochenta, su aplicación ha sido irregular, especialmente en edificaciones antiguas, viviendas informales y zonas rurales. Las escenas de edificios colapsados en Pereira y Manizales reavivan paralelos con terremotos anteriores en el Eje Cafetero y cuestionan la supervisión de licencias urbanísticas y la calidad de los materiales empleados.\n\nEntre los escombros, las estadísticas toman rostro. En Pereira, un hombre que viajó desde Medellín busca a su hermano entre los restos de un bloque de apartamentos donde apenas se reconoce la estructura original. En Cali, vecinos improvisan cadenas humanas para sacar enseres y documentos de edificios que los ingenieros han catalogado como inhabitables. En Quibdó, una madre relata que pasó la noche en una cancha, junto a cientos de personas que temen regresar a sus casas agrietadas. Frente a la magnitud del desastre, el desafío inmediato es salvar vidas; el siguiente, más incómodo y de largo aliento, será decidir si el país aprende las lecciones de esta tragedia o vuelve a enterrarlas bajo el concreto.","summary":"Un día después del terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó), el Gobierno colombiano reporta al menos 181 muertos, más de 2.500 heridos y cerca de 200 desaparecidos, mientras bases de datos ciudadanas hablan de hasta 3.900 personas sin localizar. Las operaciones de búsqueda y rescate se concentran en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, pero persiste un gran vacío de información en las zonas rurales del Pacífico. El presidente Abelardo de la Espriella declaró desastre de carácter nacional, impuso toques de queda en Cali y Pereira para evitar saqueos y coordina ofertas de ayuda internacional, en medio de crecientes denuncias sobre la fragilidad de la infraestructura y el incumplimiento de normas sismo-resistentes.","extendedSummary":"El terremoto más poderoso registrado en Colombia en lo que va de siglo dejó un rastro de edificios colapsados, vías destruidas y barrios enteros sin servicios básicos en el occidente del país. El balance oficial habla de al menos 181 fallecidos, unos 2.595 heridos y 195 desaparecidos, con la mayoría de víctimas en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, mientras organizaciones ciudadanas elevan a miles el número de personas sin rastro confirmado. El Gobierno de Abelardo de la Espriella decretó desastre nacional, movilizó a Fuerzas Militares, Policía y organismos de socorro, y activó toques de queda en Cali y Pereira para contener robos y facilitar el trabajo de los equipos de emergencia. Al tiempo que comienzan a llegar ofertas de ayuda internacional, expertos y comunidades reabren el debate sobre la vulnerabilidad sísmica, la calidad de las construcciones y la histórica desatención del Pacífico chocoano.","imageUrl":"https://d1h1zxjhhysrnv.cloudfront.net/articles/1786489351592-mh14i.webp","contentType":"colombia","keywords":["Colombia","terremoto","Chocó","Abelardo de la Espriella","Quibdó","Cali","Pereira","gestión del riesgo","infraestructura"],"regionCodes":["CO"],"sources":[],"audioExtendedSummary":"https://d1h1zxjhhysrnv.cloudfront.net/audio-summarys/1786489355130-colombia-busca-a.mp3","isUrgent":true,"publishedAt":"2026-08-11T23:02:35.282Z","contentModifiedAt":"2026-08-11T23:02:35.282Z","publicationMode":"legacy-import","aiModel":"gpt-5.1-2025-11-13","author":{"name":"Pyx"}}