# Trump anuncia acuerdo petrolero “histórico” con Delcy Rodríguez sobre reservas de Venezuela

El pacto por 65.000 millones de barriles abre un debate sobre soberanía, economía y geopolítica

Fecha registrada: 2026-08-29T23:01:35.002Z
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## Resumen

Donald Trump anunció un acuerdo “histórico” con el gobierno interino de Delcy Rodríguez que otorgaría a Estados Unidos el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas, que la Casa Blanca presenta como “el mayor negocio petrolero de la historia” y a “costo cero” para el contribuyente. El pacto, articulado mediante una empresa conjunta con concesiones de muy largo plazo en al menos 17 campos, promete modernizar la industria venezolana, pero desata un intenso debate interno y externo sobre la cesión de soberanía energética, la dependencia económica y el impacto geopolítico de facto de colocar una porción estratégica del petróleo venezolano bajo control estadounidense.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proclamó un acuerdo “histórico” con el gobierno interino de Delcy Rodríguez que, de concretarse en los términos anunciados, daría a Washington control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano. El mandatario lo describió como “el mayor negocio petrolero en la historia del mundo” y sostuvo que se logró “sin costo” para el contribuyente estadounidense, al tiempo que prometió duplicar de facto las reservas de su país y abaratar la gasolina.

De acuerdo con funcionarios citados por medios estadounidenses, el pacto se estructura en torno a una empresa conjunta entre el gobierno de Estados Unidos y un consorcio privado, que recibe concesiones por unos cien años sobre al menos 17 campos con un potencial estimado de 65.000 millones de barriles, principalmente en la Faja del Orinoco. El crudo producido se destinaría en buena parte a la reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos y al abastecimiento militar, mientras que Caracas recibiría regalías, impuestos y una participación minoritaria en la sociedad.

En Caracas, el gobierno interino presentó el acuerdo como un pilar de su plan de “recuperación y modernización” de la industria, devastada tras años de sanciones, mala gestión y caída de la producción. Rodríguez argumenta que, sin capital ni tecnología propios suficientes, el país necesita abrir porciones de sus gigantescas reservas a socios que garanticen inversiones masivas y rápidas. El anuncio llega después de meses de acercamiento: levantamiento de sanciones personales contra la presidenta interina, licencias para exportar crudo a Estados Unidos y la reanudación de relaciones formales con instituciones financieras internacionales.

El telón de fondo es la operación militar que, a comienzos de año, terminó con la captura de Nicolás Maduro y aceleró la instalación de un gobierno de transición encabezado por Rodríguez, antigua figura del chavismo a la que Washington había sancionado y que hoy es su principal socia en Caracas. Ese giro, descrito por analistas como “madurismo sin Maduro”, implicó una promesa explícita de apertura al capital estadounidense y de distanciamiento gradual de aliados como Rusia e Irán.

Dentro de Venezuela, la reacción es ferozmente dividida. El oficialismo y parte del empresariado afín celebran el acuerdo como la única vía realista para poner a producir reservas que, hasta ahora, permanecían en el subsuelo. La oposición clásica, encabezada por figuras como María Corina Machado, así como sectores del chavismo disidente y sindicatos petroleros, lo califican de “entrega” y advierten que otorga a un gobierno extranjero, respaldado militarmente, un poder sin precedentes sobre recursos que la Constitución declara inalienables. En redes sociales y foros políticos, algunos acusan abiertamente a Rodríguez de traición a la patria.

Para la economía venezolana, el potencial es tan enorme como incierto. Si las inversiones prometidas se materializan, la producción podría aumentar en varios cientos de miles de barriles diarios a lo largo de los próximos años, mejorando ingresos fiscales y divisas en un país todavía golpeado por hiperinflación pasada, colapso de servicios y migración masiva. Sin embargo, especialistas en energía apuntan que los costos de desarrollar crudos extrapesados son elevados y que los primeros flujos significativos tardarían años en llegar, mientras el esquema contractual podría priorizar la recuperación de inversiones y deudas por encima del gasto social.

En el plano geopolítico, el acuerdo reconfigura el mapa del petróleo. Venezuela, que posee las mayores reservas probadas del mundo, cede una porción sustancial de ellas a su principal potencia militar vecina, lo que podría tensionar aún más su relación con socios tradicionales y con la propia OPEP, donde ya se debatía un cambio de estatus. Expertos en gobernanza global alertan de que, tras una intervención militar cuestionada por violar la soberanía, la captura de activos estratégicos por parte del país interventor refuerza la percepción de neocolonialismo energético. Al mismo tiempo, organismos multilaterales insisten en que cualquier ingreso extraordinario debe canalizarse con transparencia y controles democráticos, para evitar repetir el ciclo de bonanza y colapso que ha marcado la historia petrolera venezolana.

## Resumen ampliado

El anuncio de Donald Trump sobre un acuerdo que otorga a Estados Unidos el control mayoritario de unos 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano, negociado con el gobierno interino de Delcy Rodríguez tras la operación militar que derrocó a Nicolás Maduro, marca un giro sin precedentes en la relación bilateral. Según versiones oficiales, el esquema se basa en una empresa conjunta con un operador privado y concesiones que rondan el siglo de duración en 17 yacimientos clave de la Faja del Orinoco, cuyos volúmenes alimentarían la reserva estratégica estadounidense y suministros militares. Expertos en energía consultados por distintos medios advierten sobre la opacidad de los términos, las dudas de viabilidad técnica y el riesgo de hipotecar la soberanía y futuros ingresos fiscales. Oposición, aliados regionales y organismos multilaterales reaccionan con una mezcla de alarma, cautela y exigencias de transparencia.

## Fuentes y referencias

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