Estados Unidos consolidó un salto operacional cerca de Venezuela con la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford y un contingente de unos 12.000 efectivos, enmarcado en la operación Southern Spear y acompañado por ataques navales que acumulan al menos 80 muertos desde septiembre. La narrativa contranarcóticos chocó con críticas en el G7 sobre legalidad y proporcionalidad, mientras Caracas respondió con “movilización permanente” en estados orientales. La presión también movió fichas regionales, con Colombia suspendiendo cooperación de inteligencia. En los mercados, los bonos venezolanos lideran retornos de emergentes este año, aunque con mayor volatilidad tras el endurecimiento militar y diplomático.
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Ford en el Caribe, G7 en alerta: presión militar de EE. UU. y reacomodo regional y financiero
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Ford en el Caribe, G7 en alerta: presión militar de EE. UU. y reacomodo regional y financiero
El arribo del portaaviones USS Gerald R. Ford al Caribe consolidó el mayor despliegue estadounidense en décadas cerca de Venezuela, con alrededor de 12.000 efectivos y casi una docena de buques bajo la operación Southern Spear; desde septiembre, los ataques navales estadounidenses han dejado al menos 80 muertos en 20 acciones contra embarcaciones acusadas de narcotráfico, según la Marina estadounidense. () Washington enmarca la misión como contranarcóticos, pero el tema saltó al frente diplomático: en la cita de ministros del G7, varios aliados cuestionaron su legalidad y señalaron la cifra de al menos 76 fallecidos, abriendo la puerta a mayor escrutinio jurídico internacional sobre reglas de enfrentamiento y uso de fuerza letal. ()
Caracas respondió elevando su postura interna: Nicolás Maduro pidió “movilización permanente” y vigilias en seis estados orientales, en rechazo a ejercicios y buques estadounidenses frente a Trinidad y Tobago, e instó a no caer en provocaciones. () A nivel regional, Bogotá suspendió la cooperación de inteligencia con Washington en protesta por los bombardeos, una señal de costo diplomático en el vecindario. () En mercados, los bonos venezolanos en dólares lideran los retornos de emergentes este año —por encima del 80%— y alcanzaron máximos de seis años, impulsados por expectativas de mayor presión sobre el gobierno; sin embargo, la racha mostró tropiezos recientes. () En síntesis, la combinación de músculo naval, presión legal y realineamientos financieros incrementa el riesgo de escalada no deseada.
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