En una operación militar sorpresa, Estados Unidos lanzó de madrugada bombardeos selectivos sobre objetivos militares en Caracas y otros estados del norte de Venezuela, mientras fuerzas especiales capturaban al presidente Nicolás Maduro y a la primera dama, Cilia Flores, y los trasladaban fuera del país. El gobierno venezolano denunció una “agresión militar” y activó el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio, con despliegue de tropas y llamados a la “lucha armada”. (prensa-latina.cu) Países de la región y organismos internacionales reaccionan divididos entre la condena por violación de la soberanía, el apoyo al derrocamiento de Maduro y pedidos urgentes de mediación y respeto al derecho internacional.
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URGENTEEE UU bombardea Venezuela, captura a Maduro y desata una tormenta geopolítica en América Latina
Un ataque relámpago derriba el mando en Caracas y abre un escenario inédito en la región

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EE UU bombardea Venezuela, captura a Maduro y desata una tormenta geopolítica en América Latina
La ofensiva de Estados Unidos contra Venezuela ha cambiado en unas horas el mapa político de la región. Hacia las dos de la madrugada, residentes de Caracas y de ciudades cercanas reportaron explosiones y sobrevuelos de aviones de combate, preludio de lo que Washington describe como una operación dirigida a capturar a Nicolás Maduro y desmantelar parte de la capacidad militar del país.
Cómo se desarrolló la operación
De acuerdo con los primeros recuentos, los ataques se concentraron en instalaciones militares en el eje Caracas–La Guaira–Higuerote, incluyendo la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda (La Carlota) y el aeropuerto de Higuerote, además de baterías de defensa antiaérea y depósitos logísticos. Los bombardeos se inscriben en un marco más amplio de escalada iniciado meses atrás con despliegues navales y ataques a embarcaciones acusadas por Washington de narcotráfico.
En medio de esos ataques aéreos, un contingente de fuerzas especiales estadounidenses habría ejecutado una incursión helicoportada para capturar a Maduro y a la primera dama, Cilia Flores. Diversas fuentes coinciden en que ambos fueron rápidamente sacados del territorio venezolano hacia un buque anfibio estadounidense y posteriormente trasladados a jurisdicción estadounidense para enfrentar cargos de narcoterrorismo. El presidente Donald Trump afirmó públicamente que Maduro está bajo custodia y que Estados Unidos “administrará” Venezuela de forma temporal, con fuerte involucramiento en la explotación petrolera.
Golpes al espacio aéreo y a la infraestructura
El impacto inmediato fue el virtual cierre del cielo venezolano. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos prohibió a sus aeronaves volar en el espacio aéreo del país, y plataformas de seguimiento muestran un vacío casi total de vuelos sobre Venezuela, con múltiples rutas regionales desviadas por seguridad.
Internamente, se han reportado cortes de energía en zonas del sur de Caracas y daños visibles en instalaciones militares, incluidos incendios en La Carlota. Las autoridades venezolanas denuncian víctimas civiles y militares, mientras estimaciones preliminares hablan de decenas de muertos, extremo que aún no ha podido ser verificado de forma independiente.
Estado de Conmoción Exterior y control interno
Frente a la ofensiva, el gobierno venezolano anunció la activación del estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, una figura constitucional de excepción que permite concentrar poder en el Ejecutivo, restringir libertades, imponer toques de queda y ordenar despliegues masivos de fuerzas armadas y policiales.
Aunque Maduro ya no controla físicamente el territorio, el alto mando civil y militar, encabezado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, reivindica su autoridad y exige la liberación inmediata del mandatario. Desde la oposición interna, algunos sectores advierten que el decreto de Conmoción Exterior puede convertirse en una herramienta para endurecer la represión y limitar aún más el espacio cívico, bajo el argumento de la defensa frente a la agresión externa.
Reacciones regionales e impacto geopolítico inmediato
Las primeras reacciones en América Latina muestran una profunda fractura. Gobiernos afines a Maduro, como Cuba, han calificado la operación de “ataque criminal” y llaman a una condena global, mientras que otros, como el de Argentina, celebran la captura del líder venezolano como una victoria de la “libertad”. Brasil, Chile y otros países advierten sobre el precedente que sienta el derrocamiento militar de un jefe de Estado y piden respeto al derecho internacional, incluso sin otorgar plena legitimidad al gobierno de Maduro.
China, principal acreedor y socio energético de Caracas, ha condenado con dureza la intervención, calificándola de grave violación de la soberanía y dejando claro que mantendrá su respaldo diplomático al Estado venezolano. Desde Europa, voces institucionales llaman a la contención y al regreso al marco de la Carta de la ONU, mientras el Consejo de Seguridad se encamina a una sesión de emergencia que pondrá a prueba los límites de la acción unilateral estadounidense en el hemisferio.
En este nuevo escenario, América Latina enfrenta simultáneamente el vacío de poder efectivo en Caracas, el riesgo de una intervención prolongada y la disputa abierta por el control de las mayores reservas de petróleo del mundo.
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Los primeros reportes apuntan a que alrededor de las dos de la madrugada se registraron múltiples explosiones y vuelos rasantes de aeronaves estadounidenses sobre Caracas, La Guaira, Miranda y Aragua, dirigidos contra bases aéreas, sistemas de defensa antiaérea y otras instalaciones militares vinculadas al alto mando venezolano. En paralelo, un comando de fuerzas especiales habría ejecutado la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, trasladados luego a un buque de guerra y, según Washington, a territorio estadounidense para enfrentar cargos de narcoterrorismo. Caracas respondió declarando el estado de Conmoción Exterior, con amplias facultades para restringir derechos y militarizar el orden público. (prensa-latina.cu) El espacio aéreo venezolano fue prácticamente cerrado y se reportan daños en infraestructura militar y cortes de energía. Gobiernos latinoamericanos y potencias globales se dividen entre la condena, el apoyo y la cautela, anticipando una prolongada disputa sobre legitimidad, soberanía y control de los recursos petroleros del país.
Fuentes y referencias
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