La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró tras una llamada telefónica con Donald Trump que una intervención militar estadounidense en territorio mexicano “no está sobre la mesa” y que la cooperación en seguridad seguirá basada en el respeto a la soberanía. En la conversación, solicitada por México tras la reciente operación estadounidense en Venezuela y las amenazas de Trump de “atacar por tierra” a los cárteles, ambos mandatarios abordaron narcotráfico, comercio, inversiones y la presión política en Washington para extender la guerra contra los carteles a suelo mexicano. El mensaje de Sheinbaum busca calmar la opinión pública y a la vez mantener abierta la colaboración con Estados Unidos en seguridad y economía.
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URGENTESheinbaum frena la opción de tropas de Trump en México pero refuerza la agenda antidrogas
La llamada buscó contener la amenaza de incursión militar y blindar la cooperación bilateral

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Sheinbaum frena la opción de tropas de Trump en México pero refuerza la agenda antidrogas
La llamada telefónica que sostuvieron este lunes Claudia Sheinbaum y Donald Trump se ha convertido en un punto de inflexión en la relación bilateral. De acuerdo con el propio gobierno mexicano, fue la presidenta quien solicitó el diálogo, después de que el mandatario estadounidense amenazara días antes con “atacar por tierra” a los cárteles de la droga en México, en el contexto de su nueva “guerra contra los carteles” y de la reciente operación militar en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
En conferencia de prensa, Sheinbaum confirmó que una intervención militar de Estados Unidos en México quedó descartada tras la conversación. La mandataria relató que Trump reiteró su ofrecimiento de enviar fuerzas estadounidenses para combatir a los cárteles, pero que ella respondió que “eso no está sobre la mesa” y que la cooperación debe darse “en el marco de nuestra soberanía”. La presidenta enmarcó el entendimiento en cuatro principios: respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, respeto y confianza mutua y cooperación sin subordinación.
La seguridad fue el eje central del diálogo. Sheinbaum subrayó los datos que su gobierno considera logros: reducción de 50 % en el cruce de fentanilo de México hacia Estados Unidos y caídas cercanas a 40 % en las muertes relacionadas con esta droga en territorio estadounidense, cifras que atribuyó a la cooperación bilateral en incautaciones, desmantelamiento de laboratorios y detenciones de integrantes del crimen organizado. Trump, según el recuento de la presidenta, insistió en que, si México lo solicitaba, Washington podría “ayudar más” con personal militar, oferta que fue rechazada nuevamente.
Otro componente clave de la conversación fue Venezuela. Trump preguntó a Sheinbaum su posición sobre el derrocamiento de Maduro, tras la operación de bombarderos y fuerzas especiales estadounidenses en Caracas. La presidenta respondió que la postura mexicana es pública y está anclada en la Constitución: México está en contra de las intervenciones militares, incluidas las de Estados Unidos en Venezuela. Con ello, buscó marcar distancia respecto a la lógica de “guerra extraterritorial” que la Casa Blanca ha aplicado en la región mediante la campaña militar y de vigilancia conocida como Operation Southern Spear.
Aunque el énfasis inmediato recayó en seguridad, la llamada también abordó comercio e inversiones. Sheinbaum adelantó que una comisión conjunta se reunirá en Estados Unidos en la segunda quincena de enero para revisar la agenda de seguridad, migración y los desacuerdos en torno al T-MEC, en un momento en que Trump ha usado reiteradamente la amenaza de aranceles como palanca frente a México. La continuidad de las cadenas de suministro y la certidumbre para la inversión aparecen así entrelazadas con la discusión sobre narcotráfico y la militarización de la respuesta.
En Washington, la llamada se produce en medio de un clima político enrarecido. La designación de cárteles como organizaciones terroristas, la catalogación del fentanilo como arma de destrucción masiva y la expansión de operaciones como Southern Spear han sido presentadas por la administración Trump como respuesta a presiones para “hacer más” frente a la crisis de sobredosis y la violencia asociada al narcotráfico. Al mismo tiempo, sectores del Congreso alertan sobre el riesgo de una deriva hacia intervenciones sin autorización legislativa plena y de una escalada que arrastre a México a un escenario similar al venezolano.
Para la opinión pública mexicana, el mensaje central de Sheinbaum —“no habrá tropas extranjeras en el país”— busca contener el temor a una violación directa de la soberanía. Sin embargo, el hecho de que la discusión sobre una posible entrada de fuerzas estadounidenses haya llegado tan lejos revela hasta qué punto la seguridad mexicana ha quedado entrelazada con la estrategia global de Washington contra el narcotráfico. El reto para ambos gobiernos será sostener la cooperación y los beneficios económicos del vínculo sin cruzar la línea roja que México ha vuelto a trazar: la defensa irrestricta de su territorio frente a cualquier intento de intervención militar.
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La llamada telefónica entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump se produjo a petición del gobierno mexicano, después de que el presidente estadounidense amenazara con ataques terrestres contra los cárteles en México y ordenara una controvertida intervención militar en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Según el relato que hizo Sheinbaum en su conferencia matutina y mensajes en redes, la presidenta rechazó de forma explícita la entrada de tropas estadounidenses, reiteró que México está en contra de las intervenciones militares y defendió una cooperación “sin subordinación” en la lucha contra el narcotráfico. Trump, por su parte, reiteró la oferta de apoyo militar y exhibió los avances que atribuye a su ofensiva regional contra el crimen organizado. El diálogo se inserta en un clima de fuerte presión en el Congreso de Estados Unidos para endurecer la respuesta frente a los cárteles y plantea nuevas tensiones, pero también la necesidad de preservar el andamiaje comercial y de seguridad de la relación bilateral.
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