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Choque de trenes en Adamuz: la peor tragedia ferroviaria ferroviaria en España desde 2013

Qué se sabe del siniestro de alta velocidad con 39 muertos y más de 150 heridos

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La colisión de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Córdoba, ha dejado al menos 39 muertos y más de 150 heridos, en el peor accidente ferroviario en España desde 2013. Un tren de la operadora Iryo descarriló e invadió la vía contraria, impactando contra un Alvia de Renfe y provocando el descarrilamiento de varios vagones. Mientras continúa el rescate y la identificación de víctimas, el Gobierno ha decretado luto oficial y ha abierto una investigación técnica y judicial para esclarecer causas y eventuales responsabilidades, en un sistema de alta velocidad considerado hasta ahora de los más seguros de Europa.

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Choque de trenes en Adamuz: la peor tragedia ferroviaria ferroviaria en España desde 2013

España se despierta conmocionada tras el choque de dos trenes de alta velocidad en Adamuz, en la provincia de Córdoba, que ha dejado al menos 39 muertos y más de 150 heridos confirmados por las autoridades. El siniestro, ocurrido la noche del domingo alrededor de las 19.45, es ya el accidente ferroviario más grave en el país desde el descarrilamiento de Santiago de Compostela en 2013.

Una colisión en plena recta

Según el relato reconstruido a partir de los datos oficiales, un tren de la operadora privada Iryo que cubría la ruta Málaga‑Madrid descarriló parcialmente al entrar en los desvíos de la estación de Adamuz. Los últimos vagones abandonaron la vía y se cruzaron al carril contrario, por donde circulaba un tren Alvia de Renfe que viajaba desde Madrid hacia Huelva con casi 200 pasajeros a bordo. La colisión hizo que varios coches quedaran destrozados y que al menos dos vagones del Alvia cayeran por un terraplén de unos cuatro metros, lo que explica parte de la alta mortalidad.

Balance de víctimas y operativo de rescate

El último balance del Ministerio del Interior cifra en 39 las víctimas mortales y en 152 los heridos, de los cuales 73 permanecen hospitalizados y al menos 24 se encuentran en estado grave, una docena de ellos en unidades de cuidados intensivos. En el lugar del accidente trabajan desde anoche centenares de efectivos de emergencias, bomberos, Guardia Civil, Policía Nacional y personal sanitario, que han activado el protocolo para sucesos con múltiples víctimas. Las tareas de rescate se han visto dificultadas por la oscuridad, el difícil acceso a la trinchera ferroviaria y la deformación de los vagones, que obligó a emplear maquinaria pesada para abrir paso entre el amasijo de metal.

En Córdoba se ha instalado un centro de coordinación y atención a familiares, mientras el Instituto de Medicina Legal desarrolla las autopsias e identificaciones de las víctimas. El Gobierno andaluz ha reforzado los equipos psicológicos y sanitarios, y las compañías Iryo y Renfe han habilitado teléfonos de información para allegados. Aún hay decenas de denuncias por desaparición y las autoridades advierten de que el número de fallecidos podría aumentar a medida que se avanza en las labores de búsqueda entre los restos de los convoyes.

Qué investigan ahora los técnicos

La causa del descarrilamiento sigue sin esclarecerse y todas las hipótesis permanecen abiertas. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el siniestro de “tremendamente extraño”, al recordar que se produjo en una recta, sobre una vía renovada en 2025 y con un tren de alta velocidad prácticamente nuevo. Los equipos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ya han recuperado las cajas negras de ambas composiciones y analizan los registros de velocidad, frenado y señalización, así como el estado de los desvíos y de la catenaria en el momento del impacto.

Entre las líneas de trabajo figuran un posible fallo en la infraestructura o en un aparato de vía, un error humano en la conducción o en la interpretación de las señales y una avería en los sistemas de control del tren. Fuentes gubernamentales han descartado por ahora indicios de acción deliberada, pero insisten en que será la investigación técnica y judicial la que determine responsabilidades y si es necesario revisar protocolos, velocidades máximas o procedimientos entre operadores. Expertos en infraestructura ferroviaria recuerdan que la alta velocidad española y europea presenta índices de siniestralidad muy bajos, pero advierten de que un choque frontal como el de Adamuz puede obligar a reforzar la supervisión independiente y a recuperar la confianza de los usuarios.

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El accidente se produjo la noche del domingo, alrededor de las 19.45, cuando un tren de alta velocidad de Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló a la altura de Adamuz y sus últimos vagones invadieron la vía contigua, por la que circulaba un Alvia de Renfe con destino Huelva. La colisión provocó al menos 39 muertos y 152 heridos, con decenas de personas aún hospitalizadas, muchas en estado grave. El operativo de rescate ha movilizado a centenares de efectivos y se han activado protocolos para sucesos con múltiples víctimas, así como dispositivos de atención a familiares. El Ministerio de Transportes y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios analizan cajas negras, infraestructura y señalización, mientras expertos destacan que, pese a esta tragedia, la alta velocidad española y europea mantiene un historial de siniestralidad muy bajo, aunque el caso de Adamuz podría impulsar revisiones regulatorias.

Fuentes y referencias

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