Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar conjunta con centenares de ataques aéreos y de misiles contra objetivos en Irán, incluidos centros de mando y zonas asociadas al liderazgo político y militar. Entre los incidentes más graves figura el impacto de un misil sobre una escuela de niñas en Minab, con decenas de menores muertas y heridas, mientras los balances preliminares en todo el país hablan de al menos un par de centenares de fallecidos y varios centenares de heridos, cifras aún no verificadas de forma independiente. Teherán respondió con oleadas de misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en varios países del Golfo, lo que llevó al Consejo de Seguridad de la ONU a una reunión de emergencia y desató advertencias sobre el riesgo de una guerra regional y fuertes sacudidas en los mercados energéticos.
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URGENTEEE. UU. e Israel golpean a Irán: ofensiva masiva, represalias con misiles y temor a una guerra regional
Bombardeos sobre ciudades iraníes y un ataque mortal a una escuela de niñas disparan la alerta global

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EE. UU. e Israel golpean a Irán: ofensiva masiva, represalias con misiles y temor a una guerra regional
En una de las mayores operaciones militares de las últimas décadas en Oriente Medio, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos y de misiles coordinados contra decenas de objetivos en Irán, desde instalaciones militares y defensas antiaéreas hasta zonas próximas a sedes del liderazgo político y religioso en Teherán. Fuentes iraníes hablan de al menos 200 muertos y varios centenares de heridos en 24 provincias, en su mayoría vinculados a la Guardia Revolucionaria, pero también a la población civil; estas cifras aún no han sido verificadas de manera independiente.
Entre los episodios más trágicos figura el impacto de un misil en la escuela primaria de niñas Shajare Tayebé, en Minab, en el sur de Irán. Autoridades locales y organismos humanitarios iraníes reportan al menos 80 a 85 niñas fallecidas y cerca de un centenar de heridas, convirtiendo el ataque en el incidente individual con más víctimas del primer día de bombardeos. Imágenes verificadas muestran el edificio derrumbado y trabajos de rescate entre los escombros, mientras la indignación se multiplica dentro y fuera del país.
Washington y Tel Aviv justifican la ofensiva como una acción “preventiva” frente a lo que describen como amenazas inminentes derivadas del programa nuclear iraní, su capacidad misilística y el apoyo a milicias aliadas en la región. Según distintas fuentes, la operación se inscribe en una escalada iniciada meses atrás con ataques contra instalaciones nucleares y en un contexto de negociaciones fallidas sobre límites al programa atómico y a los misiles balísticos de Irán. Desde la óptica estadounidense e israelí, los bombardeos buscan degradar de forma duradera las capacidades militares iraníes y presionar a un cambio de rumbo político en Teherán.
Irán, por su parte, califica la operación de “agresión ilegal” y “crimen de guerra”, y ha respondido con salvas de misiles y enjambres de drones contra objetivos en Israel y contra bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Jordania y Bahréin. Teherán afirma haber alcanzado infraestructuras militares clave y provocado bajas significativas, mientras que Israel y Estados Unidos aseguran que sus sistemas de defensa interceptaron la mayoría de los proyectiles y que los daños han sido limitados. Algunos gobiernos del Golfo han denunciado violaciones de su soberanía por los ataques iraníes, al tiempo que temen convertirse en campo de batalla indirecto entre las potencias enfrentadas.
La respuesta internacional se ha articulado, sobre todo, en el Consejo de Seguridad de la ONU, que celebra una sesión de emergencia ante lo que el secretario general António Guterres describe como una escalada que “socava la paz y la seguridad internacionales”. El jefe de la ONU ha condenado tanto los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel como las represalias iraníes, y exige un alto el fuego inmediato y la vuelta a la negociación. Washington y Tel Aviv insisten en la legitimidad de sus acciones en nombre de la seguridad frente al programa nuclear iraní, mientras Rusia y China critican la operación y reclaman respeto a la Carta de las Naciones Unidas. Las principales potencias europeas llaman a la contención, insisten en salvar la vía diplomática y ponen el acento en la protección de la población civil.
Más allá del frente militar, la ofensiva y las represalias tienen implicaciones inmediatas para la seguridad global y los mercados energéticos. El precio del crudo Brent ya se situaba en máximos de siete meses, en torno a los 73 dólares por barril, impulsado por el temor a la guerra. Analistas calculan que, si no hay una desescalada rápida, podría añadirse una prima de entre 10 y 20 dólares por barril, y alertan de un posible impacto en la inflación mundial y en las economías más dependientes de las importaciones de energía. Cualquier interrupción relevante de los 1,6 millones de barriles diarios que exporta Irán, o una alteración del tráfico en el estrecho de Ormuz, elevaría aún más el riesgo.
En este escenario, el margen para evitar una guerra regional más amplia se estrecha. La combinación de objetivos maximalistas, daños civiles masivos y una retórica cada vez más absoluta en Teherán, Washington y Tel Aviv dificulta la marcha atrás. Sin embargo, el elevado coste humano ya visible y la vulnerabilidad del sistema económico mundial frente a un choque prolongado de precios energéticos refuerzan la presión sobre las potencias para frenar la escalada. Si la vía diplomática fracasa, el conflicto podría extenderse a múltiples frentes y escapar rápidamente al control de sus actores principales, con consecuencias imprevisibles para Oriente Medio y para la estabilidad global.
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La operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán se tradujo en un número inédito de ataques aéreos y de misiles sobre más de una veintena de ciudades iraníes, con el objetivo declarado de desmantelar capacidades militares, infraestructuras de misiles y centros vinculados al liderazgo de la República Islámica. Organismos iraníes reportan al menos unos 200 muertos y centenares de heridos, entre ellos decenas de niñas fallecidas en el bombardeo de la escuela primaria femenina Shajare Tayebé, en Minab, incidente que ha provocado una fuerte conmoción internacional. Teherán respondió atacando con misiles y drones objetivos en Israel y bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Jordania y Bahréin. El Consejo de Seguridad de la ONU y gobiernos de la región advirtieron que la escalada amenaza la paz internacional y podría disparar el precio del petróleo, ya tensionado por el aumento del riesgo en torno al golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
Fuentes y referencias
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