La inflación anual en Colombia se ubicó en 5,29 % en febrero, apenas por debajo del dato de enero y todavía muy lejos de la meta del 3 %, en un contexto de presión por alimentos, educación, energía y un reciente aumento fuerte del salario mínimo. El Banco de la República, que ya sorprendió con un alza de 100 puntos básicos en enero, enfrenta ahora el dilema de volver a subir su tasa de interés en plena campaña para las elecciones legislativas y consultas presidenciales del 8 de marzo. Analistas advierten que la persistencia inflacionaria golpea con fuerza a los hogares de menores ingresos y puede influir en el clima político y en la agenda económica del próximo Congreso.
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URGENTEInflación en Colombia escala a 5,29 % y aprieta al Banco de la República en víspera electoral
Alimentos, energía y salario mínimo elevan el costo de vida antes de los comicios del 8 de marzo

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Inflación en Colombia escala a 5,29 % y aprieta al Banco de la República en víspera electoral
La inflación en Colombia volvió a encender las alarmas. Según el reporte más reciente del Dane, el índice de precios al consumidor se situó en 5,29 % anual en febrero, apenas por debajo del 5,35 % de enero y con una variación mensual de 1,08 %. Aunque el dato fue ligeramente menor a lo que preveían varios analistas, confirma que el costo de vida sigue lejos de controlarse. El repunte llega en la víspera de las elecciones legislativas y de las consultas presidenciales del 8 de marzo, lo que convierte la inflación en uno de los ejes centrales del debate económico y político.
Una inflación persistente
Desde hace más de cuatro años la inflación se mantiene por encima de la meta oficial del Banco de la República, fijada en 3 % con un rango de 2 % a 4 %. Tras el pico cercano al 13 % en 2022, la corrección ha sido lenta: 2024 cerró alrededor de 5,2 % y en 2025 el indicador se estabilizó cerca de 5 %–5,5 %, sin converger al objetivo. Esta persistencia erosiona la credibilidad del ancla inflacionaria y obliga a prolongar una política monetaria restrictiva.
Qué está encareciendo el costo de vida
Los datos desagregados muestran que los mayores aportes al alza del IPC en febrero provinieron de alimentos, educación y algunos servicios regulados. Los precios de productos básicos como arroz, huevos, frutas y hortalizas siguieron ajustándose tras las lluvias y los problemas de cosecha en varias regiones, mientras la canasta escolar y las matrículas educativas registraron incrementos fuertes al inicio del calendario académico. A esto se suma el impacto rezagado de los aumentos en tarifas de energía y gas, indexadas a fórmulas que todavía reflejan costos pasados, y el efecto de la reciente devaluación del peso, que encarece bienes importados como insumos industriales, medicamentos y tecnología de consumo.
Otro componente clave es el salario mínimo, cuyo incremento para 2026 se pactó claramente por encima de la inflación observada el año anterior. Aunque la medida buscó proteger el ingreso de los trabajadores formales, varios economistas advierten que incrementos tan altos alimentan las expectativas de precios, presionan los costos laborales de las empresas y dificultan que el Banco de la República pueda seguir recortando tasas más adelante. De hecho, las encuestas de expectativas ya sugerían antes del dato de febrero que la inflación permanecería por encima del 5 % durante todo el año.
La próxima decisión del Emisor y el pulso electoral
En este contexto, la atención se concentra ahora en la próxima reunión de la Junta del Banco de la República. Tras mantener la tasa de referencia en 9,25 % durante buena parte de 2025, el Emisor sorprendió al mercado en enero con un aumento de 100 puntos básicos, que llevó el tipo de interés de política por encima del 10 %. Con una inflación terca y un peso debilitado, varios analistas prevén otro ajuste al alza, aunque más moderado, mientras una minoría aboga por dejar la tasa estable si los indicadores de actividad confirman una desaceleración del consumo y del crédito.
Para los hogares, en especial los de menores ingresos, una inflación del 5,29 % implica que el alivio sigue siendo limitado: la mayor parte del presupuesto se destina a comida, servicios públicos y transporte. En la recta final hacia las elecciones del 8 de marzo, el oficialismo promete más subsidios y programas sociales, mientras la oposición responsabiliza al Gobierno por la carestía. Frente a otros países de América Latina, donde varias economías ya se acercan al 3 % y Argentina aún sufre tasas de dos dígitos, Colombia queda en una incómoda mitad de tabla.
Análisis y resumen ampliado con IA
El más reciente informe de inflación muestra que el costo de vida en Colombia se mantiene en 5,29 % anual, con una leve desaceleración frente a enero pero todavía por encima del rango meta del Banco de la República. Los datos oficiales atribuyen buena parte del incremento a alimentos, educación y servicios regulados, mientras la depreciación del peso y el aumento del salario mínimo refuerzan las presiones de costos. En los últimos años la inflación ha permanecido persistentemente por encima del 3 %, lo que ha obligado al Emisor a sostener una política monetaria restrictiva y, más recientemente, a aplicar un incremento de 100 puntos básicos a la tasa de referencia. Economistas consultados prevén que la Junta podría optar por un nuevo ajuste en su próxima reunión. El escenario se cruza con las elecciones del 8 de marzo y con un contexto regional donde Colombia se mantiene con inflación superior a la de varias economías vecinas.
Fuentes y referencias
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