El derrumbe de un edificio de tres niveles en demolición sobre la calzada San Antonio Abad 124, en la colonia Tránsito de la Ciudad de México, dejó tres trabajadores muertos y uno más hospitalizado, reportado estable, tras más de 18 horas de búsqueda entre escombros. Autoridades capitalinas dieron por concluida la emergencia la mañana del martes, retirando a más de 250 rescatistas y manteniendo cierres parciales a la circulación mientras se organiza la reapertura gradual de la vialidad. La investigación se centra en los daños previos del inmueble por los sismos de 1985 y 2017, las condiciones de la demolición a cargo de la empresa Desarrolladora Metropolitana (Demec) y las posibles omisiones de autoridades y propietarios.
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Derrumbe en San Antonio Abad: tres obreros muertos y foco en la demolición fallida
Colapso de edificio dañado por sismos reabre debate sobre responsabilidades

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Derrumbe en San Antonio Abad: tres obreros muertos y foco en la demolición fallida
El derrumbe de un edificio de tres niveles en proceso de demolición en la calzada San Antonio Abad 124, colonia Tránsito, dejó tres trabajadores muertos y uno más lesionado pero fuera de peligro, tras una jornada de rescate que se prolongó desde la tarde del lunes hasta la mañana de este martes. Con la recuperación del tercer cuerpo, las autoridades capitalinas dieron por concluida la fase de emergencia y comenzaron a retirar gradualmente los equipos de rescate instalados sobre una de las vialidades más transitadas hacia el Centro Histórico.
Cronología del colapso
De acuerdo con los reportes oficiales, el edificio —propiedad privada y ya deshabitado— se vino abajo de forma repentina poco después de las 14:00 horas del lunes, cuando cuadrillas realizaban cortes y retiro de elementos estructurales como parte de la demolición. Tres losas cedieron en “efecto dominó”, desde el tercer nivel hasta la planta baja, atrapando a cuatro trabajadores que se encontraban en el interior.
Uno de ellos fue rescatado con vida en las primeras horas del operativo y trasladado al Hospital General Rubén Leñero, donde fue reportado estable con politraumatismos. El primer cuerpo sin vida se localizó la misma tarde del lunes, mientras que el segundo fue hallado durante la madrugada de este martes, gracias a la intervención de binomios caninos y rescatistas que removían escombros a mano. La mañana del martes se confirmó la localización y extracción del tercer trabajador fallecido, con lo que se cerró el saldo en tres víctimas mortales y un sobreviviente.
Operativo de emergencia y situación de la vialidad
En el punto se desplegaron más de 250 elementos de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, el Heroico Cuerpo de Bomberos, la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el ERUM, Ejército y Marina, además de equipos voluntarios como los Topos y varios binomios caninos especializados. La prioridad, insistieron las autoridades, fue preservar la vida de los trabajadores atrapados, por lo que se optó por un rescate esencialmente manual, limitando el uso de maquinaria pesada hasta descartar la existencia de sobrevivientes.
Como medida de seguridad, se desalojó a al menos 57 personas de inmuebles cercanos y se cerraron carriles de la calzada San Antonio Abad en sentido al Centro Histórico, así como tramos de Calzada de Tlalpan, generando severas afectaciones viales en la zona de la estación del Metro San Antonio Abad. El servicio del Metro se mantuvo operativo en todo momento. Tras la recuperación del tercer cuerpo y el retiro gradual de los cuerpos de emergencia, la reapertura de la vialidad se programa de forma escalonada: al menos hasta primeras horas de la tarde del martes persistían cierres en el sentido norte, con desvíos por Eje Central, Isabel la Católica y otros corredores alternos.
Víctimas, familias y apoyos
El único sobreviviente, identificado en algunos reportes como un trabajador de la cuadrilla de demolición que logró ser extraído entre los primeros escombros, permanece bajo observación médica y se reporta en buen estado general. La atención inmediata se ha centrado ahora en las familias de los tres trabajadores fallecidos, quienes han sido notificadas del hallazgo de los cuerpos y canalizadas a los servicios de acompañamiento psicológico y apoyo legal del gobierno capitalino.
La empresa Desarrolladora Metropolitana (Demec), encargada de la demolición, se comprometió a activar los seguros correspondientes para las víctimas, de acuerdo con la información proporcionada por Protección Civil. Para los vecinos evacuados, el principal reclamo es certeza: que se garantice la seguridad estructural de los inmuebles colindantes y que se informe con claridad cuándo podrán volver a una rutina sin cierres viales ni maquinaria pesada frente a sus casas. En paralelo, grupos vecinales y algunos manifestantes han planteado que el predio sea destinado a vivienda social, aprovechando que desde hace años estaba en condición de ruina.
Investigación: daños previos y posibles responsabilidades
Las primeras explicaciones oficiales apuntan a una historia de riesgo prolongado. Autoridades de gestión de riesgos han confirmado que el inmueble presentaba daños graves desde el sismo de 1985, agravados tras el terremoto de 2017, y que existían dictámenes que recomendaban su demolición total. El Instituto de Seguridad para las Construcciones determinó en 2018 la necesidad de demoler el edificio; en años posteriores se constituyó un fideicomiso para gestionar la obra y, en 2025, se solicitaron facilidades administrativas a la Comisión para la Reconstrucción.
La demolición quedó finalmente en manos de Demec, empresa especializada en demolición y excavación. El gobierno de la ciudad sostiene que la compañía contaba con los permisos generales, pero la alcaldía Cuauhtémoc informó que, tras el colapso, suspendió la obra al detectar que el predio no acreditaba un Programa Interno de Protección Civil ni medidas de seguridad suficientes para los trabajadores y transeúntes. Esta tensión revela un posible vacío de supervisión entre las atribuciones de la Comisión para la Reconstrucción, las obligaciones de los particulares y la responsabilidad directa de la alcaldía para vigilar las condiciones en que se ejecutan las demoliciones.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ya abrió una carpeta de investigación y realiza peritajes para definir si el desplome obedeció exclusivamente a la fragilidad estructural acumulada del edificio, a una falla en la secuencia técnica de la demolición o a una combinación de ambas, y si hubo negligencia en la supervisión oficial o en las medidas de seguridad laboral. Mientras se esperan conclusiones, la tragedia de San Antonio Abad se suma a la lista de inmuebles dañados por sismos que terminan colapsando años después, no por un temblor, sino durante procesos de reconstrucción o demolición tardía.
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Poco después de las dos de la tarde del lunes se desplomaron tres losas del edificio en demolición ubicado en San Antonio Abad 124, atrapando a cuatro trabajadores. Uno fue rescatado con vida y trasladado al Hospital Rubén Leñero, mientras que los cuerpos de los otros tres fueron recuperados entre la noche del lunes y la mañana del martes por brigadas que trabajaron de forma casi íntegra manual, apoyadas por binomios caninos, Ejército, Marina, Protección Civil, bomberos y grupos voluntarios. El inmueble arrastraba daños severos desde los sismos de 1985 y 2017 y contaba con un largo historial de dictámenes y trámites para su demolición. La obra estaba a cargo de Demec, que asegura tener permisos, pero la alcaldía Cuauhtémoc reportó deficiencias en el programa interno de protección civil, mientras la Fiscalía capitalina y peritos estructurales investigan las causas del colapso y la cadena de responsabilidades.
Fuentes y referencias
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