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“30 veces más listo que Einstein”: la audaz promesa de Jonathan Brill sobre la IA y el trabajo

El futurólogo sostiene que la IA hará hasta el 80 % de las tareas sin destruir el empleo, si hay política y formación

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Resumen

El futurólogo de inteligencia artificial Jonathan Brill sostiene que los sistemas inteligentes asumirán hasta el 80 % de nuestras tareas y pueden volver a cualquier trabajador “30 veces más listo que Einstein”, no para borrar empleos, sino para reconfigurarlos. Sus tesis encajan con estudios recientes que indican que, en América Latina, entre una cuarta y una tercera parte de los puestos ya está expuesta a la IA generativa, pero solo una fracción pequeña corre riesgo real de automatización total. El desafío para los países hispanohablantes no es tanto evitar la IA, sino distribuir sus beneficios mediante políticas de formación, protección social y reducción de la brecha digital.

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“30 veces más listo que Einstein”: la audaz promesa de Jonathan Brill sobre la IA y el trabajo

Las declaraciones de Jonathan Brill han encendido el debate sobre el futuro del empleo. El futurólogo sostiene que la inteligencia artificial (IA) asumirá hasta el 80 % de las tareas que hoy realizamos y que puede volver a cualquier trabajador “30 veces más listo que Einstein”. Su provocación no apunta a un mundo sin trabajo humano, sino a uno donde los empleos se redefinen alrededor de lo que las máquinas aún no pueden hacer: juicio, empatía, contexto y responsabilidad.

Una promesa de superproductividad

Brill parte de la idea de que la IA no solo reemplaza tareas, sino que amplifica la capacidad humana. En la práctica, un analista financiero o un abogado podrían delegar a la IA la búsqueda de información, el primer borrador de un informe o el análisis estadístico, mientras concentran su tiempo en negociar, diseñar estrategias o tomar decisiones difíciles. Esta lógica coincide con investigaciones que muestran que la IA está asociada a un aumento notable de la productividad y a primas salariales en ocupaciones intensivas en su uso, sin que se observe una caída correspondiente del empleo en esos sectores.

Quiénes están más expuestos

Los estudios más recientes para América Latina apuntan en la misma dirección: la región vive una alta exposición a la IA generativa, pero un riesgo de sustitución total más acotado. Análisis de organismos internacionales estiman que entre el 26 % y el 38 % de los empleos latinoamericanos pueden verse influidos por la IA, mientras solo entre el 2 % y el 5 % estaría en alto riesgo de automatización completa. En cambio, entre un 8 % y un 14 % de los trabajos podría transformarse mediante fuertes ganancias de productividad.

Las ocupaciones más afectadas son las de “cuello blanco”: servicios financieros, contabilidad, marketing, programación, diseño, trabajo administrativo y atención al cliente. En el mundo hispanohablante, esto golpea de lleno a sectores como los centros de contacto bilingües, las áreas de back office de bancos y aseguradoras, los estudios jurídicos y los servicios profesionales exportados desde ciudades como Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires o Madrid.

El caso de los países hispanohablantes

Para los trabajadores latinoamericanos, la promesa de Brill es ambivalente. Por un lado, la posibilidad de que una microempresa o un profesional independiente utilicen modelos de IA para redactar contratos, optimizar campañas o gestionar inventarios puede estrechar la brecha con competidores de países ricos. Por otro, la región sigue marcada por una profunda desigualdad y por un gran peso del empleo informal.

Un estudio reciente advierte que, aunque una parte significativa de los puestos de trabajo de la región podría beneficiarse de la IA, solo una fracción de los trabajadores pobres tiene hoy acceso efectivo a herramientas digitales en su actividad diaria. Eso significa que la revolución de productividad que imagina Brill podría concentrarse en trabajadores urbanos, formales y mejor educados, ampliando la distancia con quienes siguen en ocupaciones manuales, precarias o sin conectividad.

Políticas y formación para no ampliar la brecha

Aquí entran en juego las políticas públicas. Diversos informes para América Latina coinciden en la necesidad de combinar estrategias de tres frentes: inversión en infraestructura digital, protección social y reconversión laboral.

En primer lugar, sin conectividad asequible y dispositivos adecuados, la promesa de la IA queda reservada para una minoría. En segundo lugar, se requieren sistemas de protección y seguros de desempleo que permitan a los trabajadores asumir transiciones sin caer en la informalidad o la pobreza.

El tercer frente es la formación. Gobiernos, empresas y universidades de la región empiezan a discutir programas masivos de alfabetización en IA: desde cursos básicos para docentes, personal sanitario y funcionarios, hasta rutas de especialización para programadores, analistas de datos o diseñadores de productos digitales. Estudios recientes sobre el mercado laboral latinoamericano subrayan que la cuestión ya no es solo “qué empleos desaparecerán”, sino cómo rediseñar ocupaciones para que la IA se encargue de las tareas rutinarias y las personas se centren en funciones creativas, relacionales y de supervisión.

En esa dirección, la tesis de Brill funciona menos como una profecía tecnológica y más como un aviso político: si la IA puede multiplicar la capacidad de cada trabajador, el verdadero dilema para los países hispanohablantes no es si habrá empleo, sino quién tendrá acceso a esa “inteligencia aumentada” y bajo qué reglas se repartirán sus beneficios.

Análisis y resumen ampliado con IA

En sus declaraciones recientes, Jonathan Brill afirma que la IA podrá encargarse de hasta el 80 % de las tareas de muchos empleos y multiplicar la capacidad intelectual de los trabajadores sin provocar, necesariamente, una destrucción masiva de puestos. Su visión de una “superproductividad aumentada” se apoya en evidencias emergentes: en América Latina, estudios del Banco Mundial y de la Organización Internacional del Trabajo calculan que entre el 26 % y el 38 % de los trabajos están expuestos a la IA generativa, pero solo entre el 2 % y el 5 % es plenamente automatizable, mientras un 8 %-14 % podría experimentar fuertes mejoras de productividad. La clave, concluyen estos análisis, está en políticas que impulsen la capacitación, la infraestructura digital y la protección social para que la IA complemente al trabajador latinoamericano en lugar de profundizar la desigualdad.

Fuentes y referencias

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