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Sheinbaum desafía informe de la ONU sobre desapariciones y tensa la relación con el CED

La presidenta cuestiona al comité de la ONU mientras víctimas alertan de impunidad

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Resumen

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó que el Estado esté “rebasado” por la crisis de desapariciones, en respuesta al reciente informe del Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas, que identifica indicios de crímenes de lesa humanidad y pide llevar el caso ante la Asamblea General. Mientras el Gobierno cuestiona la metodología y el periodo analizado, colectivos de víctimas y organizaciones de derechos humanos respaldan el diagnóstico internacional y critican la reinterpretación oficial de las cifras, que mantienen más de 130.000 personas desaparecidas. El choque abre un nuevo capítulo en la compleja relación de México con el sistema de Naciones Unidas y pone a prueba la voluntad del Estado para afrontar una de las peores crisis de derechos humanos del continente.

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Sheinbaum desafía informe de la ONU sobre desapariciones y tensa la relación con el CED

La confrontación entre el Gobierno de Claudia Sheinbaum y el Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas (CED) marca un punto de inflexión en la forma en que México se mira a sí mismo frente a una de sus crisis más graves. Mientras el organismo habla de indicios de crímenes de lesa humanidad, la presidenta insiste en que el Estado “no está rebasado” y defiende la política oficial de búsqueda.

El CED decidió recientemente recurrir al mecanismo extraordinario del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, solicitando al secretario general que lleve la situación mexicana ante la Asamblea General. El comité argumenta que existen indicios fundados de desapariciones forzadas generalizadas y sistemáticas, en un contexto de impunidad estructural y de falta de resultados en la búsqueda de personas.

El informe se apoya en documentación acumulada por más de una década: casos masivos en Coahuila, Veracruz y Nayarit entre 2009 y 2017, miles de acciones urgentes solicitadas al comité —México concentra alrededor de un tercio de las medidas de este tipo a nivel mundial— y cifras oficiales que muestran decenas de miles de desapariciones recientes.

Según los datos más recientes del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, el país acumula casi 395.000 reportes desde 1952, de los cuales alrededor de 262.000 personas han sido localizadas. El núcleo de la crisis contemporánea se concentra en más de 130.000 personas que siguen desaparecidas, pese a los esfuerzos declarados por distintas administraciones.

Frente a este diagnóstico, la reacción de Sheinbaum ha sido abiertamente defensiva. La presidenta sostiene que el informe se centra en desapariciones ocurridas sobre todo entre 2009 y 2017, bajo otros gobiernos, y que no refleja los esfuerzos actuales. Ha subrayado que su administración no ordena ni tolera desapariciones forzadas y ha cuestionado la metodología y la selección del periodo analizado por el comité.

El Gobierno también ha intentado reconfigurar el debate a través de una reinterpretación del registro oficial. Autoridades federales han destacado que una parte importante de los casos presenta indicios de actividad posterior —movimientos bancarios, registros civiles, vacunación— y que, entre las personas localizadas, la mayoría aparece con vida y en contextos no asociados directamente a delitos. Con ello buscan matizar la magnitud de la crisis y combatir lo que consideran lecturas alarmistas.

Colectivos de víctimas y organizaciones de derechos humanos responden con desconfianza. Denuncian que la “depuración” de cifras puede traducirse en una reducción artificial del universo de desaparecidos y recuerdan que, en el terreno, la realidad sigue expresándose en fosas clandestinas, búsquedas ciudadanas y expedientes sin resolver. Varias agrupaciones, que desde hace años pedían la activación del artículo 34, consideran que el paso dado por el CED confirma que la crisis no ha sido tomada en serio por el Estado.

En el ámbito internacional, la decisión del comité coloca a México bajo un foco inédito. Aunque el procedimiento no implica sanciones automáticas, abre la puerta a que la Asamblea General formule recomendaciones específicas y ofrezca mecanismos de cooperación reforzada. La forma en que el Gobierno responda —si opta por la colaboración plena o por mantener un discurso de rechazo— será clave para definir el tono de su relación con Naciones Unidas en los próximos años.

Para América Latina, el caso mexicano se convierte en un termómetro sobre la capacidad de los Estados para enfrentar desapariciones masivas en contextos democráticos. Más allá del intercambio retórico, el desafío central sigue siendo el mismo: garantizar búsquedas efectivas, fortalecer las capacidades forenses, combatir la colusión entre autoridades y crimen organizado y ofrecer verdad y reparación a cientos de miles de familias que, pese a los informes y los discursos, siguen preguntando lo mismo: dónde están.

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El Comité de la ONU contra las Desapariciones Forzadas concluyó recientemente que en México existen indicios fundados de desapariciones forzadas cometidas de forma generalizada y sistemática, al punto de considerar posibles crímenes de lesa humanidad, y decidió elevar la situación a la Asamblea General mediante el procedimiento del artículo 34 de la Convención. El informe se concentra en patrones documentados en estados como Coahuila, Veracruz y Nayarit entre 2009 y 2017, pero también incorpora decenas de miles de casos recientes. El Gobierno de Claudia Sheinbaum respondió elevando el tono: rechaza que las autoridades estén “rebasadas”, cuestiona la metodología del comité y afirma que el Estado no tolera ni ordena desapariciones. Colectivos de familiares y organizaciones de derechos humanos, en cambio, respaldan la resolución del CED y alertan sobre intentos de minimizar el número real de víctimas. La confrontación puede redefinir la cooperación de México con Naciones Unidas en materia de derechos humanos.

Fuentes y referencias

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