El gobierno de Delcy Rodríguez y la principal coalición opositora cerraron su primer gran acuerdo político tras la salida de Nicolás Maduro: reiniciar desde cero la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y coordinar gestiones conjuntas para recuperar las 31 toneladas de oro venezolano retenidas en el Banco de Inglaterra. El pacto, alcanzado en Caracas bajo acompañamiento de Estados Unidos, combina una reforma institucional clave para el equilibrio de poderes con un componente económico y humanitario vital para la reconstrucción tras los recientes terremotos.
Venezuela reconfigura su justicia: acuerdo para renovar el TSJ y destrabar el oro de Londres
Chavismo y oposición firman el primer gran pacto de la era pos-Maduro bajo tutela internacional

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Venezuela reconfigura su justicia: acuerdo para renovar el TSJ y destrabar el oro de Londres
Un acuerdo que marca la primera gran concesión de la transición
El primer ciclo de diálogo entre el gobierno de Delcy Rodríguez y la oposición agrupada en torno a la Asamblea Nacional de 2015 concluyó con un documento que fija dos compromisos centrales: la renovación total del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y una agenda conjunta para intentar recuperar el oro venezolano retenido en el Banco de Inglaterra. El texto fue leído y firmado en Caracas por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, y Dinorah Figuera, en representación del bloque opositor, al cierre de varias jornadas de negociaciones bajo tutela estadounidense.
Qué se pactó exactamente sobre el TSJ
El acuerdo “resetea” el proceso de renovación judicial que el oficialismo ya había iniciado en solitario en la Asamblea Nacional. Se decidió sustituir a la totalidad de los magistrados del TSJ y no solo a las vacantes, y rehacer desde cero la selección, tras años de denuncias de cooptación por parte del Ejecutivo. La comisión de postulaciones existente será ampliada y renovada, con participación equilibrada de las fuerzas políticas, para dejar la evaluación de aspirantes en manos de una instancia presentada como independiente. Además, se prevé revisar la reforma reciente de la Ley del TSJ que había aumentado el número de magistrados, con el objetivo de ajustar estructura y competencias a estándares de separación de poderes.
Cómo se elegirían los nuevos magistrados
Según el comunicado y fuentes de ambas delegaciones, el procedimiento combinará una convocatoria pública de aspirantes, verificación de requisitos de idoneidad y una fase de entrevistas y escrutinio ciudadano. El Comité de Postulaciones, ampliado con representantes de la oposición y de la sociedad civil, elaborará una lista reducida que deberá ser aprobada en el Parlamento por una mayoría calificada, lo que obliga a acuerdos transversales. Un Consejo de Revisión de Credenciales, de carácter técnico, auditará trayectorias profesionales y eventuales vínculos partidistas de los postulados. Para observadores consultados, este diseño no garantiza por sí solo independencia efectiva, pero obliga al chavismo a compartir un poder que durante años utilizó como escudo frente a la Asamblea y la comunidad internacional.
Impacto en el equilibrio de poderes y causas sensibles
La renovación del TSJ es vista como condición mínima para que cualquier futuro calendario electoral tenga credibilidad. El máximo tribunal ha validado en el pasado decisiones clave del oficialismo, incluida la anulación de competencias de la Asamblea opositora en 2017, y sus sentencias fueron señaladas por organismos internacionales como expresión de captura institucional. Un TSJ reconfigurado podría revisar causas emblemáticas, desde inhabilitaciones políticas hasta procesos contra activistas y periodistas, así como eventuales juicios vinculados a violaciones de derechos humanos cometidas durante el período de Maduro. Expertos en justicia transicional advierten, sin embargo, que sin garantías de autonomía real y sin mecanismos claros para depurar responsabilidades, el nuevo tribunal corre el riesgo de convertirse en una simple “lavada de cara” del viejo sistema.
El oro de Londres como palanca económica y política
El segundo eje del acuerdo apunta a las 31 toneladas de oro venezolano depositadas en el Banco de Inglaterra, inmovilizadas durante años en un litigio entre las juntas del Banco Central designadas por Maduro y por la oposición. Tribunales británicos habían cuestionado la independencia del TSJ venezolano y se negaron a reconocer sus decisiones, lo que contribuyó a mantener bloqueado el acceso a los lingotes. El nuevo pacto compromete a gobierno y oposición a presentar una estrategia conjunta ante las autoridades del Reino Unido para que los activos puedan destinarse a la reconstrucción y la atención de las víctimas de los recientes sismos, bajo esquemas de trazabilidad y auditoría internacional.
Reacciones y desafíos de la hoja de ruta
Delcy Rodríguez presentó el acuerdo como “un primer paso” hacia una convivencia democrática y llamó a todas las fuerzas políticas a sumarse al proceso. Desde la oposición, las voces son más cautelosas: se reconoce el avance, pero se insiste en que sin un cronograma electoral y sin liberación plena de presos políticos no habrá verdadera transición. Mientras sindicatos y organizaciones de víctimas protestaban frente al hotel sede de las conversaciones, gobiernos europeos y americanos saludaron el pacto como una señal de apertura, aunque advirtieron que el cumplimiento efectivo de los compromisos —en especial la reforma judicial y la gestión transparente del oro— será la verdadera medida del cambio. En un país que apenas empieza a reacomodarse tras la salida abrupta de Maduro y bajo fuerte tutela externa, la renovación del TSJ y el destino del oro de Londres se convierten así en pruebas cruciales de la seriedad de la nueva etapa.
Análisis y resumen ampliado
El nuevo acuerdo entre chavismo y oposición establece la sustitución de la totalidad de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia mediante un proceso de postulaciones reabierto, con un Comité de Postulaciones ampliado y una instancia independiente de revisión de credenciales. El entendimiento revierte la renovación parcial que el Parlamento controlado por el oficialismo ya había puesto en marcha y busca responder a años de denuncias sobre la instrumentalización política del TSJ. Paralelamente, ambas partes se comprometen a “centrar esfuerzos” en el desbloqueo de las reservas de oro de Venezuela en el Banco de Inglaterra, destinar los recursos a la emergencia social y someter su uso a mecanismos de transparencia. El movimiento se inscribe en una transición tutelada internacionalmente que intenta ordenar el vacío institucional y económico dejado por la salida forzada de Maduro y abrir el camino hacia elecciones competitivas.
Fuentes y referencias
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