Regreso de Rubén Rocha Moya sacude Sinaloa tras licencia por nexos con el narco

El gobernador retoma el cargo en medio de investigaciones abiertas y la captura de un testigo clave

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Resumen

El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, retomó hoy el cargo tras 112 días de licencia solicitada luego de que Estados Unidos lo señalara, junto a otros funcionarios, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Mientras el mandatario sostiene que la Fiscalía mexicana no encontró pruebas en su contra y que la investigación federal sigue abierta, la reciente detención de Fausto Corrales, testigo clave en un caso de violencia política ligado al asesinato de Héctor Melesio Cuén y al presunto secuestro de “El Mayo” Zambada, reaviva las dudas sobre la relación entre poder político y crimen organizado en el estado.

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Regreso de Rubén Rocha Moya sacude Sinaloa tras licencia por nexos con el narco

El retorno tras 112 días de licencia

El Gobierno de Sinaloa oficializó este viernes la reincorporación de Rubén Rocha Moya como gobernador constitucional, después de 112 días de licencia. Durante ese periodo, la secretaria general de Gobierno, Yeraldine Bonilla Valverde, asumió como mandataria interina, tras la autorización del Congreso local a la solicitud de separación temporal presentada por Rocha a inicios de mayo.

La licencia se produjo luego de que autoridades estadounidenses lo señalaran, junto con otros funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, de presunta colaboración con una red asociada al Cártel de Sinaloa, acusaciones que motivaron a la Fiscalía General de la República (FGR) a abrir una investigación. El gobernador argumentó entonces que se apartaba para no afectar al gobierno estatal ni a su fuerza política y para ponerse a disposición de las autoridades mexicanas.

En su mensaje de regreso, Rocha afirmó que vuelve “con la frente en alto” y sostuvo que, según la FGR, no existen elementos que lo vinculen con delitos penales, calificando las acusaciones de Estados Unidos como infundadas y motivadas políticamente.

Investigaciones abiertas y postura del Gobierno federal

A pesar del discurso del mandatario, el Gobierno federal ha señalado que su reincorporación responde a una decisión personal y que las carpetas de investigación siguen en manos de la Fiscalía. La Secretaría de Gobernación ha recordado que las autoridades estadounidenses acusan a una decena de funcionarios de haber protegido operaciones de tráfico de drogas —incluido fentanilo y metanfetaminas— de facciones del Cártel de Sinaloa, presuntamente a cambio de sobornos.

La Cancillería, por su parte, ha insistido en que Washington entregue pruebas concretas para sustentar los señalamientos. Hasta ahora no se han anunciado órdenes de captura ni imputaciones formales en México contra Rocha, que mantiene su fuero como gobernador en funciones, un punto que juristas críticos han descrito como una “simulación” al considerar que la licencia no lo dejó realmente expuesto a un proceso penal ordinario.

El caso Fausto Corrales y la sombra de la violencia política

El regreso del gobernador coincide con la detención, esta misma semana, de Fausto Ernesto Corrales Rodríguez por parte de la FGR. Corrales, operador político vinculado al Partido Sinaloense e hijo de un exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, ha sido señalado como testigo clave en dos hechos que estremecieron la vida pública del estado: el homicidio del exrector y político Héctor Melesio Cuén y la presunta privación de la libertad de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024.

De acuerdo con los reportes disponibles, la Fiscalía federal lo investiga ahora no solo como testigo, sino como posible implicado en estos hechos. Su padre, hoy legislador local, ha defendido públicamente su inocencia y sostiene que demostrará que las imputaciones son infundadas.

La detención de Corrales reactiva las sospechas sobre la convergencia entre estructuras políticas, universitarias y grupos criminales en Sinaloa, así como sobre el posible uso de la violencia para dirimir disputas por el control de instituciones clave como la universidad pública.

Reacciones políticas y efectos en seguridad y gobernabilidad

Sectores de la oposición y especialistas en derecho constitucional han cuestionado tanto la licencia como el retorno de Rocha, al considerar que manda un mensaje de impunidad al mantener en el cargo a un gobernador bajo investigación por presuntos nexos con el narcotráfico. Reclaman que, mientras no se esclarezcan plenamente las acusaciones, la prioridad debería ser blindar a las instituciones estatales frente a cualquier injerencia del crimen organizado.

El oficialismo, en cambio, ha defendido al mandatario, presentándolo como víctima de injerencias externas y de una campaña de desestabilización política. Desde esta visión, el regreso de Rocha busca dar continuidad a los programas sociales y a la estrategia de seguridad vigente, al tiempo que se exige a Estados Unidos aportar pruebas sólidas de sus señalamientos.

En términos de seguridad y gobernabilidad, el escenario es delicado. Por un lado, la presencia de un gobernador cuestionado puede debilitar la confianza ciudadana y la coordinación con fuerzas federales en un territorio clave para las rutas del narcotráfico. Por otro, un eventual avance de las investigaciones que implique a figuras de alto nivel podría derivar en una crisis política mayor en el estado. En este contexto, la transparencia de la FGR y la capacidad de las autoridades para investigar sin presiones políticas serán determinantes para la estabilidad institucional de Sinaloa.

Análisis y resumen ampliado

Durante poco más de tres meses, Sinaloa estuvo gobernado por una mandataria interina tras la licencia temporal de Rubén Rocha Moya, quien decidió apartarse del cargo después de que autoridades estadounidenses lo acusaran de colaborar con una red ligada al Cártel de Sinaloa y la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación. Hoy, el Gobierno estatal oficializó su regreso mientras el propio Rocha asegura que la investigación no halló elementos para imputarlo, aunque instancias federales subrayan que las indagatorias continúan. Paralelamente, la Fiscalía federal detuvo a Fausto Corrales, operador político y testigo central en el homicidio del exrector y político Héctor Melesio Cuén y en la presunta privación ilegal de la libertad de “El Mayo” Zambada, lo que añade presión a un entorno ya marcado por sospechas de infiltración criminal. El artículo examina el contexto de la licencia, el estado de los procesos judiciales, las reacciones políticas y los posibles efectos sobre la seguridad y la gobernabilidad de Sinaloa.

Fuentes y referencias

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